
Las tarifas de buses de todo el país subirían hasta un 10% si los empresarios logran ganar un pulso en la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep).
Los autobuses movilizan a 1,5 millones de usuarios al día, principalmente, en las áreas urbanas.
La organización Consumidores de Costa Rica anunció que vigilará que el incremento no represente un golpe muy fuerte al bolsillo de los usuarios.
La propuesta de los autobuseros se analiza en una comisión en la cual participa personal de la Aresep, de la Cámara Nacional de Transportes y de Consumidores de Costa Rica.
Con el ajuste, los empresarios pretenden cubrir los desbalances en sus finanzas, tras más de un año de no recibir incrementos de tipo extraordinario.
Para hacer tales modificaciones de tarifas, la Aresep aplica una fórmula cuyos indicadores son devaluación del colón frente al dólar, índice de precios al consumidor (IPC), precio del diésel y salarios.
La fórmula se activa cuando el conjunto de esos indicadores sube o baja en, al menos, un 5%. Esto permite hacer varias modificaciones de tarifas al año, pero no se activa desde hace más de un año.
El problema, según la Aresep, es que ese modelo tarifario, vigente desde el 2005, fue diseñado para una economía con inflación creciente, pero, en caso contrario, como ha ocurrido en los últimos dos años, empieza a dar problemas.
La falla es que no necesariamente los precios de los insumos disminuyen de manera proporcional a la caída en el tipo de cambio, y la fórmula de ajuste no lo refleja.
“Llevamos nuestros análisis de costos y no se puede negar que el precio de los combustibles y otros insumos han subido de precio”, aseguró Maritza Hernández, presidenta de la Cámara Nacional de Transportes, y agregó que algunos empresarios presionan, incluso, por un ajuste del 15% porque están al borde de un paro técnico.
Por su parte, Campos coincide con los empresarios en que el problema es más complejo con el modelo de fijación ordinaria, mediante el que se reconocen los gastos operativos.
“El modelo ya no responde a la realidad del país. Se hizo para modernizar la flotilla y sirvió en su momento, pero ya no tiene sentido”, aseveró Campos.
Esa metodología, creada por el MOPT y heredada al órgano regulador desde hace más de 13 años, está complemente desfasada.
El tema fue preocupación de los exreguladores Hermann Hess (2002-2006) y Fernando Herrero (2006-2010), y del actual jerarca de la Aresep, Dennis Meléndez.
Con Hess, el tema lo estudiaron los técnicos de la institución. En la era de Herrero, la fórmula volvió a análisis de Hess, en calidad de consultor, pero no hizo cambios.
En ese mismo período, el directivo de la entidad, Adolfo Rodríguez, retomó el análisis de modelo y recomendó hacerle cambios urgentes.
Por su parte, el actual Regulador promete que sí hará los variantes necesarias, aunque también contrató un consultor.
En un intento por corregir las fallas de la metodología actual, la Aresep creó tres herramientas de fijación complementaria.
Así cuando el modelo principal da tarifas muy elevadas, se aplican los otros tres y se escoge el que dé el monto más bajo.