La maestra de primer grado ya no escribirá en la pizarra una operación aritmética, con la resolución, para enseñarle a sus estudiantes a restar.
En vez de eso, lanzará la pregunta y les dará tiempo a los niños para que descubran la respuesta por sí solos, manipulando objetos o dibujos, como se hace en países europeos y en Singapur.
Cada estudiante aplicará la estrategia que desee para encontrar el resultado; por ejemplo, contará con sus dedos los carritos que trae en su bulto o quitará fotos de sus jugadores favoritos de futbol.
Luego, entre todos, buscarán un consenso sobre la mejor manera de resolver el problema.
Esta sería la forma de enseñar Matemática a partir del curso lectivo del 2013, tanto en escuelas como en colegios públicos.
En ese momento, entrarían a regir los nuevos programas de estudio que impulsa el Ministerio de Educación Pública (MEP).
Dicha propuesta, que hace un grupo de educadores encabezados por el catedrático Ángel Ruiz, de la Universidad de Costa Rica (UCR), ya está en discusión en el Consejo Superior de Educación.
Los nuevos programas tienen menos contenidos que los actuales, pero profundizan más en cada objetivo para que el profesor disponga de tiempo para las prácticas en clase.
Además, aproxima la “mate” a la realidad de cada niño y muchacho, para que vea provechosa la materia, que ahora es temida y considerada como innecesaria por muchos alumnos y padres.
“A los estudiantes les resultará más claro y para los profesores será más bonito enseñar”, consideró Leonardo Garnier, ministro de Educación.
Otra novedad es que todos los alumnos aprenderán estadística y probabilidad, esenciales para tomar decisiones básicas en la vida, como el tipo de seguro para el vehículo o la casa.
Con estos cambios, el Ministerio de Educación Pública procura que los jóvenes se gradúen con conocimientos reales en Matemática y que no solo sepan utilizar la calculadora para responder .
Así se evitará que los muchachos rehúyan carreras donde hay mayor demanda laboral . Tal es el caso de las ingenierías.
“Ahora, el educador da la teoría, escribe un ejemplo y hace una práctica rutinaria y nunca aparece un problema real interesante. Eso aburre a cualquiera”, comentó.
Por eso, en los ejemplos recomendados a los profesores y maestros abundarán situaciones cotidianas, como cuál bolsita de papas es mejor comprar si se compara su precio con el tamaño.
“Ahora se recitan las propiedades, sumas, algoritmos, pero tienen que relacionarse con la vivencia de las personas. Los números son para que le sirvan a la gente”, dijo Ruiz.
Aunque la discusión de los programas apenas empieza, ya genera dudas entre algunos sectores.
Luis Gerardo Meza, director de la Escuela de Matemática del Instituto Tecnológico de Costa Rica, advirtió que los educadores no fueron formados para aplicar la estrategia de enseñanza propuesta; por eso, manifestó, primero es necesario aplicar planes piloto.
En vez de dar clases magistrales, los maestros y profesores se convertirán en facilitadores y deberán captar el interés de los estudiantes mediante prácticas novedosas.
“Costa Rica tiene que superar situaciones porque la enseñanza de Matemática no es efectiva, pero más que un cambio de programa se requiere fortalecer la formación de los profesores”, indicó Meza.
Garnier replicó y afirmó que está contemplada la capacitación.
“A veces, dijo, la gente se equivoca y cree que uno estudia Matemática si las va a utilizar después en el trabajo, pero una buena formación es clave para el desarrollo”.