Los Chiles. El verano secó los pastos en la parte norte de este cantón hasta convertirlos en polvo, consecuencia de la falta de lluvias por el fenómeno de El Niño, mientras al menos 100 cabezas de ganado murieron ya por deshidratación y descalcificación.
El problema causado por la ausencia de lluvias desde diciembre pasado es de tal magnitud, que el ganado, en su desesperación, come hasta el polvo en que ahora se convirtieron los potreros. Muchas otras cabezas de ganado estaban hace semana y media en grave peligro de correr igual suerte.
Berta Rivas Rocha, de Coquital de Los Chiles, advirtió que la falta de pastos y de agua lleva a la desesperación a los productores de la región. Un equipo de La Nación constató una situación parecida en las fincas de Edwin Rodríguez Camacho, en Las Delicias de Los Chiles, y en la localidades de Cuatro Esquinas en las fincas de Aquilino Galeano.
El largo verano se siente con más intensidad en los caseríos de Punta Cortés, El Cachito, Cuatro Esquinas, Isla Chica, La Trocha, las Delicias, Coquital, San Pablo, Pueblo Nuevo, Medio Queso, El Combate y Santa Fe, todos de Los Chiles, y en la parte norte de Pocosol de San Carlos.
Tal es la magnitud del problema, que los pozos perforados se secaron y las aguas de los ríos y quebradas bajaron a su peor nivel en 16 años, según Deida Sandoval Loría, de 46 años. Ella dice que está haciendo milagros para que el poquísimo líquido a su disposición le alcance apenas para sus necesidades domésticas.
"Por los ríos y quebradas -comentó- más que agua lo que hay es polvo."
A la sequía se unen los incendios pues mucha gente, por descuido, lanza colillas de cigarro que encienden el fuego. Esto no solo ha afectado a los potreros, sino también a plantaciones de cítricos en Coquital y a forestales en Conchito de Cutros, San Carlos, y Banderas de Pocosol.
Desde que tuvo los primeros informes sobre este caso, hace dos semanas, La Nación intentó obtener la versión oficial del anterior jerarca del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), Ricardo Garrón, con quien no fue posible conversar, para determinar los alcances reales del impacto de la sequía.
Un caso... ¢5 millones
Uno de los principales afectados es Edwin Rodríguez Camacho, quien había perdido 52 animales, atacados por la deshidratación o por la descalcificación. La pérdida para este directivo de la Cámara de Ganaderos de San Carlos ya alcanzaba los ¢5 millones, y a esta suma debe añadir los costos adicionales que le implicó trasladar animales hasta Sarapiquí y gastar más recursos en heno, sales minerales y melaza para salvar al hato.
Pero muchos otros pequeños ganaderos están entre los afectados. Rónald Rojas Córdoba, en La Trocha, perdió siete cabezas y se vio obligado a trasladar de emergencia a 80 animales a una finca prestada en Pital de San Carlos, una zona más hacia el sur y donde algunas lluvias mermaron el impacto de la sequía.
Seis vacas habían muerto en la finca de Aquilino Galeano y otras dos estaban a punto de morir. A Guillermo Godínez, en Santa Fe de Los Chiles, se le murieron cinco.
En el recuento de afectados figura el actual diputado del Partido Liberación Nacional, Carlos Villalobos Arias, pues cuatro animales murieron en su finca de Banderas de Pocosol.
En unos casos los animales fueron quemados con gasolina y en otros enterrados en fosas profundas para evitar la contaminación.
La crisis afecta en especial a pequeños ganaderos que no tienen posibilidades de trasladar animales a otras zonas no afectadas por la sequía. Tampoco tienen ahorros suficientes, explicaron, para seguir comprando vitaminas, heno y otros productos pues varios de ellos también perdieron mucho dinero tras los efectos de la sequía en la cosecha de frijoles.
"Ahora estamos orando para que Dios nos mande mucha agua y para que los pastos vuelvan a crecer, a ver si los animalitos se engordan", dijo, apesadumbrada, Esperanza Medina, en San Pablo. "Este Niño es un jodido; primero nos arruinó la cosecha de frijoles y ahora nos quiere terminar de arruinar matando al ganado", se quejó Juan Miranda, de Las Delicias.
Colaboró Marvin Barquero S., de La Nación.