La figura. Karina vuela alto. Karina Ramírez no se dejó impresionar por la "monstruosidad" de las palabras, y "obsesionada" por dar siempre lo mejor de sí, será la sensación del "istmo" en la final hispanoamericana de ortografía.
Monstruosidad, obsesión e istmo, estas fueron las últimas tres palabras que deletreó Karina, y las cuales le merecieron el martes anterior la victoria definitiva en la final nacional de dicha rama.
Al mes de nacida, esta joven de 17 años perdió el ojo izquierdo, y al poco tiempo perdió el derecho víctima de un tumor canceroso. Pero la ceguera no fue ni es obstáculo para lograr sus propósitos.
Ella compitió al lado de 20 estudiantes más de todo el país, y fue la única que al final de tres rondas escribió sin errores las 12 palabras.
El 13 de diciembre próximo viajará a Colombia, y espera dejar en alto el nombre del país. Entre los posibles premios está una beca para estudiar en el extranjero y ella desea graduarse en psicología en España.
Desde pequeña, Karina se caracterizó por ser una niña extrovertida, muy sociable y excelente alumna.
"En varios tests realizados por las psicólogas del Instituto Helen Keller, Karina siempre se ha destacado por ser brillante", sostuvo Yamileth Camacho, profesora de dicho instituto y tutora de Karina por más de 10 años.
Esta joven palmareña aprendió a leer y escribir en Braile desde los cinco años. Desde el primer grado se integró a la aulas sin ninguna adecuación curricular.
Actualmente cursa el quinto año en el Liceo de Palmares. Es una de las estudiantes más destacadas, no solo del 11-3, sino de todo el colegio.
"La estimulación temprana, el apoyo de su familia, así como de sus amigos han sido muy importantes para su desarrollo", agregó Camacho.
Según explicó el oftalmólogo José Alberto Dejuk, los retinoblastomas (tumor que tuvo Karina) son poco frecuentes y aparecen en uno de cada 20.000 niños.
Joven ejemplar
Esta semana estuvo cargada de nuevas experiencias para Karina, y el viernes presentó el examen de admisión de la Universidad de Costa Rica.
"Estoy muy asustada porque lo sentí demasiado fácil", confesó.
Desde hace seis meses es la novia de Adrián Fallas, quien cursa el sexto año en el Técnico Profesional de Acosta.
"Él también es ciego y nos conocimos hace como ocho años en un curso de computación. A mí me gustó desde el principio, pero como decimos, ni pelota me dio. Dejamos de vernos y después nos reencontramos y estamos muy felices", comentó.
Su facilidad de expresión no solo se traduce en la palabra, también canta, ha ganado varios certámenes regionales e integra el grupo coral Santa Cecilia.
"Si Dios me dio la oportunidad de vivir es por algo, y todo lo que he alcanzado es gracias a Él".