
Si a Esteban Ramírez Jiménez le dieran la posibilidad de escoger una silla, es probable que optaría por una con la palabra “Director” en el respaldar.
A pesar de no ser el favorito de un sector del gremio audiovisual criollo, el cineasta de 31 años logró convertirse en uno de los pocos ticos que tienen entre sus créditos el haber dirigido un largometraje. Y, para su dicha, el filme logró mucho más que ser solo otro intento en la historia de altibajos del cine local.
Caribe –la ópera prima de Ramírez– se estrenó el viernes en las salas nacionales en medio de gran expectativa, luego de que el sábado de la semana anterior Esteban fuera premiado como el mejor director en el Festival de Cine Latinoamericano de Trieste, Italia. El galardón viene a ser, por mucho, el mayor honor obtenido hasta el momento por una película de ficción costarricense.
Respaldado por figuras como el laureado actor cubano Jorge Perugorría y el cineasta mexicano radicado aquí Gabriel Retes, Ramírez ya ha competido con Caribe en tres festivales cinematográficos foráneos y tiene invitaciones pendientes para concursar con su filme en las citas de Huelva (España) y La Habana (Cuba).
Cabeza audiovisual
El hijo de Víctor Ramírez y Norma Jiménez nació en San José el 15 de octubre de 1973. Atraído por la producción audiovisual, estudió Ciencias de la Comunicación Colectiva en la Universidad de Costa Rica.
Tras graduarse fundó, en 1996, la productora Cinetel, empresa con la que incursionó en la realización de cortos de ficción, documentales y anuncios publicitarios.
El primer trabajo de Ramírez en trascender fue el cortometraje Rehabilitación concluida , que en 1998 le valió el premio a la mejor actriz a Sara Astica en la VII Muestra de Cine y Video Costarricense.
En el 2000 Ramírez estrenó Once rosas , cortometraje que se presentó en más de 30 festivales internacionales y que se transmitió por el canal Televisión Española.
El material ganó ese año el premio a la mejor película de cine en la IX edición de la Muestra tica, decisión que desató encontradas pasiones entre los asistentes a la clausura celebrada en el cine Variedades. El director recibió su premio en medio de un público dividido: la mitad lo aplaudió feliz y la otra lo abucheó rabiosa.
Lejos de bajar los brazos, Ramírez se metió de lleno en Caribe . Ahora planea dirigir su segundo largometraje el próximo año.