Los responsables de dar mantenimiento a los semáforos de San José cruzan los dedos para que el sistema no tenga un desperfecto técnico que los obligue a apagarlo por completo.
Estos aparatos son los que regulan el paso por las 300 intersecciones del casco de la capital
El daño ocurriría por la falla del sistema, que es obsoleto (data de la década de 1970), o por el vandalismo al que están expuestos estos aparatos, advirtió José Roldán Ballestero, jefe de mantenimiento del departamento de semáforos del Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT).
“El sistema de San José en cualquier momento falla y lo único que va a quedar es apagarlo, para que no dé falsas señales. Nos estamos quedando sin soluciones”, enfatizó Roldán.
La red de semáforos en San José se colocó en 1976 y en el 2000 dejó de ser funcional pues no se pueden modificar los tiempos de las luces durante diferentes horas del día por lo que genera más presas.
Roldán indicó que el sistema tiene varios puntos vulnerables que lo pueden hacer fallar.
Uno es el estado de los cables, pues algunos tienen unos 30 años y están muy deteriorados.
Precisamente, entre el pasado 30 de setiembre y el 5 de octubre los semáforos de unas 200 intersecciones de San José “se volvieron locos” y encendían al menos dos luces al mismo tiempo. Todo se debió a un corto circuito, el cual fue muy difícil de detectar.
“En la parte en que los cables están bajo la acera (en la avenida central) se mete el agua y produce daños”, aseguró Roldán.
Otro riesgo es el vandalismo pues las cajas de registro que administran esos aparatos son de aluminio y se las roban.
“En ocasiones abren esas cajas para robar los cables o esconder objetos y provocan daños. Además, el único controlador de los semáforos (está frente al Teatro Nacional) es vulnerable, y lo pueden sabotear”, recalcó Roldán.
A esto se le suma la falta de personal pues, según Roldán, 10 funcionarios tienen que reparar los semáforos de todo el país, y para ello disponen solo de dos grúas en buen estado. Otras dos tienen que ser arregladas.
“De las diez personas, tres son choferes, tres técnicos en electricidad y cuatro empíricos”, dijo.
Más deficiencias
La mayor cantidad de averías de los semáforos se produce porque los bombillos se queman, pues su vida útil es de seis meses.
Si el daño ocurre en un aparato de la Gran Área Metropolitana (entre Paraíso de Cartago y San Ramón de Alajuela) se repara en menos de 24 horas.
Se estima que ahí se ubican unos 2.000 semáforos.
Sin embargo, si se produce en alguno de los 500 aparatos que están fuera de esa zona, el MOPT los reparará en dos o tres semanas.
Los fines de semana y los feriados no se reparan las averías.
Ignacio Sánchez, director de la Policía del Tránsito, aseguró que las deficiencias en los semáforos los obliga a sustituirlos por policías en las “horas pico”.
“Hay algunos que mejor no existieran; si no se pueden corregir, la Policía tiene que balancear el flujo de vehículos”, añadió.
El MOPT intenta adquirir “semáforos inteligentes” –cuyo costo ronda los ¢1.000 millones– para sustituir la red actual, pues estos regulan el paso según la cantidad de vehículos que transiten.
Además, si tienen algún desperfecto un sistema computadorizado lo ubica, por lo que es más sencillo repararlos.
La Contraloría General de la República estudia el primer contrato que suscribiría el MOPT con una empresa argentina para que ésta elabore el cartel de licitación y establezca qué tipo de sistema se debe adquirir.
Roldán no ocultó la molestia por esta situación, pues es la segunda vez que envían el contrato a refrendo.
“Si la Contraloría no se pronuncia no vamos a poder ejecutar parte del dinero y se perderá la partida”, advirtió.
La Contraloría informó de que tiene tiempo al 12 de noviembre para refrendar este contrato.
Según Mario Chavarría, subdirector de Ingeniería de Tránsito, este sistema podría entrar a operar en el 2006.