Un diagnóstico de la situación fiscal del país es uno de los puntos prioritarios que demandarán los sectores de la comisión especial mixta que verá reformas en esta materia a partir de hoy.
En medio de un ambiente de optimismo y de expectativas divergentes, este foro tendrá su primera sesión de trabajo a las 8:30 a. m., en la Asamblea Legislativa.
Un espectro de intereses reflejado en posiciones y propuestas de grupos políticos y de la sociedad civil marcará la labor de la comisión a lo largo de un año.
Pero la mayoría coincide en que el punto de arranque idóneo, para ordenar la discusión de fondo, será disponer de un claro y preciso panorama de la realidad fiscal de Costa Rica.
Así se desprende de conversaciones que La Nación obtuvo, entre el martes y ayer, con representantes de los sectores.
El arranque
La comisión trabajará en dos niveles. Por un lado, estudiará y dictaminará instrumentos que le permitan al Gobierno recibir más ingresos en muy corto plazo. Esto, frente a una situación que, desde la óptica oficial, se califica como de "emergencia".
Y, por otro lado, analizará y propondrá reformas estructurales, a mediano y largo plazo, para ordenar la administración fiscal.
El arranque de su trabajo será paralelo al inicio de la labor de otro grupo externo a la Asamblea Legislativa que examinará y controlará el gasto público.
Cifras oficiales advierten que el déficit del sector público global reducido (gobierno, instituciones y Banco Central) alcanzó los ¢140.402 millones en el primer semestre de este año.
Este monto representa cerca de un 2,4 por ciento de la producción nacional. Mientras, la deuda pública del Gobierno Central (en bonos) llegó, en julio del 2002, a los ¢1.398.582 millones.
Horizonte claro
Sin caer en el error de dilatar el amarre de consensos, Víctor Morales (cooperativas), Enrique Acosta (solidarismo), Albino Vargas (sindicalismo) y Doris Osterloff (empresarios), coinciden en la importancia de un diagnóstico, sobre todo si se trata de considerar un plan de emergencia fiscal.
Osterloff lo resumió así: "¿Cuánto (ingresos) ocupa el Gobierno?, ¿para qué se van a usar? y ¿quién o quiénes los pagarán?".
Vargas lo ve como la necesidad de contar con toda la información económica disponible "para certificar que el escenario fiscal del Gobierno es el correcto".
Superadas inquietudes de esta índole, así como la definición de las reglas de la comisión, los sectores valorarían medidas más específicas para el corto plazo.
Vendría, entonces, un "estira y encoje" en torno a la conveniencia o no de nuevas cargas impositivas, los recursos que generarían los impuestos, la reestructuración de la deuda pública, mejoras en la administración tributaria y una racionalización del gasto, entre otros.
La misma dinámica del grupo sostienen permitiría comenzar a analizar reformas de fondo.
Y, en este sentido, el principal punto de acuerdo es lograr proyectos de ley que armonicen el manejo fiscal del país con el modelo de desarrollo que se seguirá en los próximos años. En el fondo dicen ellos se trataría de un gran pacto nacional.
La mayoría se siente optimista con el inicio del foro. Pero también cree que es un último recurso que Costa Rica no puede darse el lujo de desperdiciar.
"Si esta comisión fracasa no solo será en materia fiscal, sino también en la capacidad de búsqueda de soluciones por medio del diálogo social", advirtió Víctor Morales, del cooperativismo.