Jorge Arturo Mora. 13 junio
Así se ven los primeros trabajos de restauración del Mercado de Orotina. Comenzaron con la reposición de las columnas de madera que estuvieron originalmente ubicadas en el perímetro del edificio y que fueron removidas. Foto: cortesía Lizeth López.
Así se ven los primeros trabajos de restauración del Mercado de Orotina. Comenzaron con la reposición de las columnas de madera que estuvieron originalmente ubicadas en el perímetro del edificio y que fueron removidas. Foto: cortesía Lizeth López.

Los 105 años de existencia demuestran la resistencia del mercado de Orotina, un símbolo de la ciudad y patrimonio nacional que hoy peligra con colapsar.

El deterioro de piezas a causa de termitas, así como columnas de madera que han sido ahuecadas, son los gritos que lanza el edificio en su urgencia de ser remozado.

Rodolfo Mejías, un arquitecto oriundo del cantón alajuelense, lleva tiempo preocupado por el edificio.

Esa preocupación lo motivó en el 2018 a presentar su proyecto en el certamen Salvemos Nuestro Patrimonio Histórico-Arquitectónico, del que resultó ganador. Ese premio permitió que se tomaran fondos del Centro de Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural del Ministerio de Cultura y Juventud para salvar el mercado.

“Prácticamente, el mercado de Orotina es único, no solo por sus dimensiones, sino por la elaboración técnico-constructiva. El edificio tiene capiteles en madera, cada piecita está totalmente detallada, o sea, es un edificio hecho con gusto. Hay una tecnología implícita y un interés por el detalle que trasciende más allá de su manufactura, porque, poner un capitel en una columna que está en la parte más alta y que difícilmente alguien va a poder observarlo, quiere decir que había un gusto por el detalle constructivo", expresó Mejías sobre el proyecto.

Detalles de la remodelación
Esta es una imagen de la propuesta del proyecto a futuro. Foto: Rodolfo Mejía para LN.
Esta es una imagen de la propuesta del proyecto a futuro. Foto: Rodolfo Mejía para LN.

Para llevar a cago las obras se requiere una inversión de ₡150 millones, como detalló Óscar Salas, arquitecto a cargo de la ejecución por parte del Centro de Conservación del Patrimonio Cultural.

“Prácticamente, el mercado de Orotina es único, no solo por sus dimensiones, sino por la elaboración técnico-constructiva. (...)Hay una tecnología implícita y un interés por el detalle que trasciende más allá de su manufactura". Rodolfo Mejías, arquitecto

Este dinero será invertido, primero, en la reparación de las bases de concreto de las columnas de madera en el interior del mercado, también en la sustitución de las piezas de madera dañadas que conforman las columnas, así como en la reposición de piezas de madera inexistentes y que formaban parte integral de la estructura de la cubierta o techo del mercado.

También se demolerá el piso y contrapiso (que no es original y tiene mezcla de tipos de cerámicas, según detalla), para construir uno nuevo en concreto, acorde con el diseño original.

“Tienen que reproducirse los sistemas constructivos originales, por ejemplo: donde hay una unión con un diseño particular del edificio, se vuelve a replicar la misma unión, no puede ser diferente, sino en el mismo lenguaje. Si se sustituye una pieza de madera que tenía unos tornillos y pines, igual se vuelven a colocar los pines originales, solo se cambia la parte deteriorada”, señaló Mejías.

Otros cambios necesarios serán la sustitución de las tuberías de evacuación, así como el sistema eléctrico, para cumplir con la normativa vigente y proteger la estructura. Además, la instalación de una alarma contra incendios con sensores de humo, restauración de puertas de madera originales y sustitución de las faltantes en el perímetro.

Igualmente, se deben crear accesos para personas con discapacidad, cambio de todas las láminas de zinc y clavadores dañados de la cubierta del mercado y ampliación de los aleros en los costados del mercado para proteger al sitio de la lluvia.

El mercado de Orotina fue designado como patrimonio nacional en el 2002. El certamen Salvemos Nuestro Patrimonio Histórico-Arquitectónico es un fondo concursable que existe desde 1997.