En medio de un silencio raro para un punto comercial, los oferentes de decenas de camas, sillas, mesas y pequeñas carretas decorativas esperan pacientes por un comprador.
Todas estas obras fueron creadas casi con cariño paternal, pero ahora están olvidadas pues los compradores no aparecen por ningún lado.
¿Por qué se da esta situación?
Varios artesanos consultados por La Nación coinciden en que la gran cantidad de talleres que existen en Sarchí afecta las ventas.
Y es que esa ciudad-mercado del cantón de Valverde Vega, Alajuela, pareciera necesitar un respiro pues en 23 kilómetros cuadrados de extensión se localizan más de 200 centros artesanales.
Según Rónald González, jefe de rentas de la Municipalidad de Valverde Vega, actualmente hay 160 talleres con patente y otros 50 más que carecen de permisos.
Es por ello que al visitar la ciudad usted encontrará que a ambos lados de la carretera principal existen decenas de tiendas juntas.
Mucha competencia
Con la cara llena de aserrín y gubia en mano, Ólger Rojas Camacho afirmó que ser artesano es hoy un oficio difícil y complicado debido no al trabajo en sí, sino a que la competencia es tanta que se deben bajar los precios para poder vender algo.
"En los últimos años son tantos los talleres que las ventas han disminuido generando, en mi caso, algunas pérdidas", expresó Rojas.
Un criterio similar emitió Hernán González, gerente de Coopearsa, quien dijo que desde hace unos tres años se nota una disminución de las ganancias, especialmente en la temporada baja.
"Usualmente, de noviembre a marzo nuestros ingresos son buenos porque vienen muchos extranjeros, sobre todo de Canadá y Estados Unidos, pero después la plata escasea", comentó González.
La mayoría de los entrevistados aseguraron que en el 2001 hubo pérdidas mayores debido a la llegada de menos turistas luego de los atentados del 11 de setiembre en Nueva York y Washington.
Un cambio
Ante la difícil situación que se vive en Sarchí, otros sectores de la comunidad optaron por emprender nuevas actividades para ganar el sustento diario. A Vea nota aparte.
De acuerdo con las estadísticas ofrecidas por la Municipalidad de Valverde Vega, últimamente se ha notado un repunte de la actividad agrícola.
Además, en los últimos años el turismo ecológico ha ganado espacio en el cantón.
No obstante, todavía existen muchos amantes de la madera y el arte que desean continuar con la tradición regional y, de paso, aumentar sus ganancias.
Las rebajas
"Este librero cuesta unos ¢70.000, pero como usted me cayó bien se lo dejo en ¢60.000. Es una ganga, vea la calidad de la madera y el tallado hecho a mano".
Esas ofertas son cada vez más comunes en Sarchí, donde los vendedores tienen que ceder para concretar algún trato.
Así lo confirmó Keylin Quirós, vendedora de la Mueblería Quisamo, quien señaló que las rebajas para el turista nacional son una necesidad.
La calidad de la madera también juega un papel importante al buscar la venta.
"Muchos hacen el mismo tipo de mueble que uno, pero utilizan una madera de calidad inferior, así que usted debe comprobarle al cliente que este producto posee atributos superiores", explicó Ólger Rojas.
Para ganarse la atención de los compradores extranjeros, los propietarios de locales han trazado diversas estrategias.
En algunos casos han optado por asociarse con agencias de viajes, las cuales les garantizan la constante llegada de turistas al local en Sarchí.