San Ignacio, Acosta. Las 18 palmeras que durante décadas dieron la bienvenida a quienes visitaban San Ignacio de Acosta fueron taladas por orden de los jerarcas municipales, para dar paso al asfalto.
Los tallos, con por lo menos 52 años algunos afirman que más fueron eliminados el pasado 30 de marzo, con el argumento de que estaban podridos, lo cual era peligroso para peatones y ocupantes de vehículos.
Esa decisión provoca el malestar de algunos vecinos de San Ignacio, quienes creen que no existe ningún estudio ni permiso del Ministerio de Ambiente y Energía que la respalde.
"Primero vino un cura y tranquilamente borró unas pinturas que un artista acosteño, que vive en México, demoró seis meses haciendo. Ahora es un alcalde que decide borrar la identidad del cantón sin consultar a la comunidad", recalcó Gabriela Prado Rodríguez , quien presentó la queja formal ante el ayuntamiento junto a otros cuatro acosteños.
Presuntamente, tampoco hay acta alguna del Concejo local en la que conste el acuerdo de cortar las palmeras.
"En una ocasión se informó en misa que se quitarían las tres primeras y la gente estuvo de acuerdo, pero sobre quitar las 18 completas nunca se consultó", dijo Melba Fallas , otra de las denunciantes.
Un equipo de La Nación visitó ayer la Municipalidad de Acosta para conocer la posición del alcalde, Óscar Fernando Montero Pérez , pero no se encontraba en su oficina. También se le llamó por la tarde, sin éxito.
En carta enviada a los vecinos denunciantes, el secretario municipal, Víctor López , dice: "Se pensó en el peligro que significan sus ramales y el tallo que estaba podrido y este tipo de vegetación no está protegida por ley alguna ".
"Es una injusticia. Quitaron el pasado de Acosta", expresó Michael Picado, de 15 años de edad.
No menos molestas se mostraron Cindy Hidalgo y Virginia Guzmán, estudiantes de octavo y sexto año, quienes consideran "equivocada" la decisión.
"Le quitaron la identidad a este lugar y ahora es más difícil cruzar la calle, sobre todo para personas mayores, que podían llegar a la mitad, descansaban en la palmeras y seguían", comentó Guzmán.