San Ramón (Alajuela). Los trapiches tradicionales de La Paz, en el distrito de Piedades Norte, podrían desaparecer pues sus propietarios alegan que carecen de dinero para cumplir los requisitos que exige el Ministerio de Salud.
Edwin Arias Arias, quien se dedica a la producción de dulce de caña de azúcar, desde hace más de 40 años, manifestó que hace tres meses el Área de Salud de San Ramón les hizo llegar información con los cambios que deben implementar en sus empresas.
“Uno entiende que ellos buscan garantizar la salud en lo que hacemos, pero no tenemos el dinero para hacer mejoras, ni tampoco podemos asumir una deuda que no estamos seguros de poder pagar”, expresó.
De acuerdo con Arias, las autoridades piden –entre otras cosas– forrar con cerámica los tanques donde se manipulan los caldos de la caña de azúcar.
También les piden cerrar los alrededores del trapiche con un material que impida el ingreso de moscas e insectos, contar con pisos de cemento y, en algunos casos, poner cerámica.
“En mi caso, yo hice un presupuesto y considero que no lo hago con menos de dos millones de colones. No los tengo ni los voy a conseguir porque la cantidad de dulce que produzco no da para pagar la deuda”, aseguró Arias Arias.
El productor reconoció que antes usaban llantas y telas como combustible para la caldera y que ahora utilizan el bagazo con el propósito de evitar la contaminación que se genera al procesar la caña una vez por semana, durante un período de ocho horas.
Tiempo prudencial
Ante tal preocupación, Juan Carlos Cordero Solís, director del Área de Salud del Ministerio de Salud en San Ramón, manifestó que están buscando la manera de que los propietarios de trapiches mejoren las condiciones.
“Reconocemos el esfuerzo que ellos han puesto para efectuar cambios en sus lugares de trabajo, pero hay otras mejoras que realizar para cumplir con lo que pide la Ley general de salud ”, señaló.
El funcionario recalcó que además de las modificaciones solicitadas, aquellos deben cumplir otras condiciones.
“Son tres fases. Una, con el visto bueno de ubicación, que incluye desde la descripción del proyecto hasta plan de manejo de desechos y evacuación de aguas. La segunda es la fase constructiva y –finalmente– la de operación”, explicó Cordero.
No obstante, hacer las adecuaciones a la infraestructura de los trapiches implica gastos importantes, según los dueños, pues muchos son bastante viejos.
Por deficiencias, dos trapiches fueron cerrados, aunque uno de los propietarios ya trabaja en efectuar las mejoras solicitadas.