No importaron las largas horas de caminata, ni el pesado cerro Ochomogo, las ampollas en los pies, el frío o la neblina...
Cientos de miles de fieles caminaron ayer y esta madrugada al encuentro con La Negrita de los Ángeles.
Durante la tarde y parte de la noche, Cartago recibió a los romeros con un viento helado pero sin lluvia. La basílica de la virgen de Los Ángeles se divisaba a los lejos, enorme e iluminada.
A sus pies, como un hormiguero, la gente entraba y salía del templo.
La mayoría, con una expresión de cansancio en su rostro, se animó a realizar el último de los esfuerzos y recorrió de rodillas la nave principal del templo.
Para la mayoría, esta peregrinación es un acto de fe y devoción, un agradecimiento a La Negrita por todos sus favores.
Hasta el cierre de edición, las autoridades del Tránsito, Policía y Cruz Roja no reportaron mayores problemas con los romeros.
A las 10:15 p.m. el comandante del Tránsito, Érick Sequeira, no tenía reportes de colisiones o accidentes vehiculares derivados de los operativos en carretera.
Por su parte, la Fuerza Pública detuvo a 15 sujetos por intento de asalto y a un individuo más por una tentativa de violación.
Así lo confirmó el jefe de planes y operaciones del Ministerio de Seguridad Pública, Carlos Rivera.
Atención médica
A las 10:40 p. m. la Cruz Roja, había atendido a 464 caminantes por diversos problemas en sus piernas.
Dos de ellos fueron trasladados al hospital Max Peralta de Cartago.
Se trató de los romeros Esteban Arguedas, quien presentaba problemas asmáticos y de Virginia Barboza, de 51 años, con un golpe en una pierna.
Según Alberto Masís, encargado del control estadístico de la Cruz Roja, el 70 por ciento de los afectados presentaban dolores musculares.
El resto sufrió de problemas respiratorios, taquicardia, raspones y presión alta o baja.
De los 464 atendidos, la mayoría provenían de San José, 11 caminaban desde Limón, seis de Guanacaste y otros dos de Puntarenas.
Por fin en la basílica...
Ya en la basílica, la mayoría de los romeros se las ingenió para descansar. Algunos se acomodaron en las pocas bancas ubicadas en el interior del templo.
Los pocos feligreses que todavía tenían fuerza hicieron fila para recoger agua bendita de la gruta.
Eso sí bajo la recomendación del Ministerio de Salud de no consumirla sin antes hervirla o clorarla. Esto, porque en recientes pruebas de laboratorio se detectó contaminación por coliformes fecales.
El resto se alojó con cobijas o en tiendas de campaña en los jardines cercanos.
Además del olor a diversos ungüentos, la basílica se rodeó de aromas a elote hervido, carnitas, chop suey y algodón de azúcar.
A su manera, cada quien hizo su romería, la gran mayoría para pagar una promesa y otros cuantos para ganarse unos cinquitos gracias a La Negrita .