La Sala Constitucional que él mismo ayudó a crear le dio ayer la razón en una de las decisiones más trascendentales de ese tribunal.
Rubén Hernández Valle, abogado de 56 años, presentó el principal alegato que los magistrados tomaron en cuenta para derogar la prohibición de la reelección presidencial.
Hernández redactó en 1983 el primer borrador de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, que, al ser aprobada en 1989, dio origen a la Sala IV.
Las reflexiones de Hernández, uno de los primeros constitucionalistas del país, comenzaron tiempo atrás.
En 1971, su tesis de doctorado en la Universidad La Sapienza, en Roma, se tituló: “El control de la constitucionalidad de las leyes”.
Pero uno de los mayores retos que enfrentó fue la redacción de la Constitución Política de Guinea Ecuatorial, por encargo de las Naciones Unidas, en 1982, texto que sigue vigente en aquella nación africana de habla española.
Casado con Laura Gutiérrez, es padre de dos jóvenes, de 23 y 21 años. Desde 1974 comenzó a trabajar como litigante en el bufete de su suegro, el excanciller Carlos José Gutiérrez.
Autor de 17 libros y profesor en la facultad de Derecho de la Universidad de Costa Rica, Hernández ganó este año el premio Ulises Odio de la Corte Suprema de Justicia.
Junto a la argumentación de Hernández, el presidente de la Sala IV, Luis Fernando Solano, comentó ayer que también desempeñaron un papel importante en la decisión los alegatos del accionante Edgardo Picado y del coadyuvante, Fernando Guier.