Malos olores y más malos olores. Esto es lo que les ocasiona el río Burío en Heredia a quienes viven cerca de sus márgenes.
Aunque los vecinos de las urbanizaciones San Jorge y Santa Inés, en el cantón central de dicha provincia, y de San Joaquín de Flores, conviven desde hace muchos años con este problema, este verano la situación empeoró.
Los vecinos creen que la pestilencia es producto del depósito en el río que algunas urbanizaciones hacen de sus aguas negras y servidas (del fregadero, el baño y las lavadoras); también afirman que la broza del café tirada por algunos beneficios cercanos y la actitud de vecinos que lanzan bolsas de basura al cauce son elementos importantes en esta contaminación.
Lo anterior provoca que la cantidad de moscas y zancudos haya crecido, con la amenza que esto significa para la salud.
"En nuestro barrio hemos tenido ya tres casos de dengue", cuenta preocupada Lilliana González, vecina de la urbanización San Jorge.
El río pasa detrás de su casa, donde el olor llega cada vez más fuerte conforme se calienta el día. Uno de sus vecinos, Mario Ruiz, explica que, debido a esta circunstancia, hasta la hora de almuerzo se torna incómoda. "El olor es tan fuerte y desagradable, que uno no puede comer tranquilo", expresó.
En lo que todos coinciden es en que las autoridades resposanbles no han tomado cartas en el asunto. Dirigen sus quejas hacia la Municipalidad y los Ministerios de Salud y de Ambiente, adonde -afirman- sus reclamos no han tenido el suficiente eco.
¿Quién responde?
Ricardo Jiménez, asistente del Ejecutivo Municipal de Heredia, manifestó -a título personal- que esta situación es un problema en el que tienen mucha resposanbilidad los vecinos.
De acuerdo con Jiménez, hay una gran cantidad de vecinos que desechan tanto las aguas negras como servidas al río.
Esto -explicó- porque las urbanizaciones de la zona carecen de plantas de tratamiento y de una red de aguas negras y han desviado estos desperdicios al río.
Jiménez explicó que la Municipalidad no tiene ninguna "palanca" legal para controlar este tipo de situaciones y aclaró que las aguas negras son competencia de la Empresa de Servicios Públicos de Heredia.
Allan Benavides, gerente de esta empresa, explicó que en estos momentos se está pensando en iniciar un proyecto de creación -a largo plazo- de una red de alcantarillado sanitario en toda la provincia para evitar que este tipo de contaminación ocurra.
Aclaró que en la provincia florense sólo el casco central cuenta con un sistema para las aguas negras, por lo que se han tomado soluciones alternas -en el resto de la provincia- que no siempre se cumplen.
A su Servicio tuvo acceso a una carta que el Concejo herediano le envió, el pasado 10 de febrero, al ministro de Salud, Herman Weinstock, en la que se le solicita realizar, juntamente con el Ministerio de Ambiente y Energía (Minae), una investigación para determinar el grado de contaminación del río y los resposables de la misma para proceder a la sanción respectiva.
Se trató de conocer la versión del Ministerio de Salud, pero no fue posible, a pesar de múltiples intentos tanto en las oficinas de Heredia como en las de San José.
Por su parte, el Ing. Freddy Valerio, jefe de la oficina regional del Minae en Heredia, manifestó -a petición de la Fiscalía Ambiental- que ellos iniciarán esta semana una investigación en el río para elaborar un informe sobre la situación.
Resaltó que en un informe del departamento de aguas del Minae, se determinó que las aguas naturales del Burío ya se perdieron y que ahora provienen de otras fuentes.