
El mesero le entrega la cuenta, pero a usted no le cierran los números.
Ahora resulta que el refresco que usted vio en el menú con un precio de ¢400 al hacer el pedido, con impuesto de venta y de servicio alcanza los ¢492, casi una cuarta parte más.
Ni qué decir de la variante en el precio del arroz con camarones y el postre.
¿Vivió usted la misma experiencia? Tal vez sí pues es una situación común en más de un bar o restaurante.
Lo que no sabe todo consumidor, y quizás tampoco algunos comerciantes, es que la Ley de promoción de la competencia sanciona esta práctica con multas que van de ¢900.000 a ¢3.600.000.
De acuerdo con esa ley, se establece que los negocios deben indicar los precios finales ya sea en el menú o en una pizarra.
Asimismo, deben informar con claridad sobre sus ofertas y entregar una factura timbrada por cada compra.
Según explicó Cynthia Zapata, de la Comisión Nacional del Consumidor (CNC), en los próximos meses esta oficina reanudará la verificación del cumplimiento de tales disposiciones.
letra menuda
Antes de realizar su compra, el consumidor tiene derecho a una información “clara y veraz”, explicó Zapata.
En los menús esto significa precios finales. “El consumidor no tiene por qué andar con una calculadora sacando cuentas: los precios deben estar en colones y con todos los impuestos”, explicó.
De no cumplir con estas disposiciones, el dueño del bar o restaurante se expone a multas de entre 10 y 40 salarios mínimos (¢92.050 por salario).
Según indicó Zapata, entre 1996 y 1999 la CNC se dio a la tarea de verificar el cumplimiento de la normativa. En el último lustro se concentró en otros asuntos (como la publicidad engañosa) y en el presente está por reanudar la supervisión.
Sin embargo, Zapata señaló que en cualquier momento los consumidores pueden denunciar situaciones de desinformación a través del número telefónico 800-266-7866.
En el pasado, la CNC sancionó a restaurantes de comida rápida por no informar adecuadamente sobre sus “combos” u ofertas, y a restaurantes por no incluir los impuestos en sus menús.
“¿Con o sin factura?”
En algunos bares y restaurantes, a la desinformación se suma la evasión fiscal pues no se entregan facturas. Sancionar esa anomalía es tarea de la Dirección General de Tributación (DGT).
A través de su oficina de prensa, la DGT indicó que para enfrentar esta actitud se cuenta con un plan de detección de la evasión a través de las declaraciones de terceros.
El negocio que no entregue factura puede ser multado con ¢153.000 y el cierre del local por un lapso de cinco días, en caso de reincidencia.