Tan emblemática como sus fiestas de enero o como el restaurante Coopetortilla, es la torre de la antigua iglesia de Santa Cruz, en la provincia de Guanacaste.
Esta bella estructura se yergue frente al parque de Santa Cruz, delante de la nueva iglesia, y es el único vestigio que queda del templo católico que se concluyó en 1890 en esa ciudad guanacasteca.
Para preservar la torre, la vicealcaldesa de Santa Cruz, María Elena Paniagua , intenta que se declare patrimonio histórico de Costa Rica.
“Ya se cumplió con todos los requisitos que pide el Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes para que obtenga la declaratoria y todo está en estudio en la comisión de patrimonio”, explicó Paniagua.
Además, se está gestionando con ese mismo Ministerio el apoyo para hacerle a la estructura las reparaciones que requiere.
“Se dice que la torre tiene una pequeña inclinación , pero tanto ingenieros estructurales particulares y del Ministerio la revisaron y concordaron en que no hay ningún peligro”, dijo Paniagua.
La vicealcaldesa espera que en marzo o abril comiencen los trabajos de restauración, cuyo costo se ha estimado en unos ¢25 millones o ¢30 millones.
“Todas las empresas locales o de otras provincias que deseen colaborar con esta reliquia histórica serán bienvenidas. Pueden pedir más información al teléfono 680-4859 , en el municipio de Santa Cruz”, dijo la funcionaria.
La torre de Santa Cruz no solo es una construcción que habla de cómo era esa ciudad en el pasado, sino que también es un símbolo de las cosas que se pueden lograr cuando la comunidad trabaja unida.
Según una recopilación histórica hecha por Paniagua, para la cual entrevistó al padre Armando Hernández y al señor Alcides Hernández, en la construcción hubo participación de todo el pueblo.
Las mujeres jalaban piedra y cocinaban, y los hombres de Santa Cruz y los pueblos aledaños, con baldes en serie, jalaban el material para levantar lo que hoy queda de la famosa torre.
La iglesia tenía tres naves, cielo raso de madera, y una decoración muy cuidada. También una cúpula con columnas de madera de caoba y cedro.
El paso del tiempo y los temblores hicieron necesarios un nuevo templo, pero la torre sí quedó en pie. Hoy, Santa Cruz intenta darle un nuevo aire a este símbolo.