Las celebraciones religiosas motivaron que las autoridades municipales cambiaran el nombre de muchas comunidades del país.
El historiador Gerardo Morera indicó que los primeros nombres de poblados del país eran indígenas o referentes a diversos productos agrícolas, como por ejemplo el cacao.
No obstante, los municipios promovieron cambios para que los lugares tuvieran un santo patrono y así se pudiera celebrar una fiesta anual.
Morera investigó el origen del nombre de un distrito de Alajuela que ahora se llama San Rafael, que por cierto, ese es el apelativo más repetido en el país pues se registran 72 casos.
“En 1824 la Municipalidad de Alajuela decidió que los distritos que no tenían nombres religiosos debían tenerlo para que así cuenten con un santo patrono tutelar.
“En el caso de este distrito primero se llamó Rincón de Ocampo y luego Ojo de Agua, pero con ese acuerdo municipal se cambió a San Rafael”, acotó Morera.
Más lugares. Otras comunidades del cantón de Alajuela también variaron su nombre por motivos religiosos tras ese acuerdo de la Municipalidad, según la investigación hecha por Morera.
Por ejemplo, citó el historiador, existe un distrito llamado San Antonio que originalmente tuvo el nombre de Ciruelas.
En este caso se mantuvo un poblado con el apelativo Ciruelas, pero no es la cabecera del distrito como sí lo era hace más de 100 años.