
Con cinco allanamientos realizados ayer en Alajuela y San José, la Policía Judicial dio por concluida la desarticulación de una banda de al menos 38 personas dedicada al “gemeleo” y a la venta de vehículos robados.
Al grupo se les sigue causa por receptación, falsificación de documentos, uso de documento falso, falsedad ideológica, estafa y asociación ilícita.
De los sospechosos, 18 cumplen prisión preventiva. Entre ellos están los supuestos cabecillas, detenidos el miércoles cuando al parecer intentaban vender un vehículo en barrio Carit, San José.
Se trata de tres hombres y una mujer de apellidos Palacios, Castro, Rueda y Vargas, respectivamente, quienes ya cumplen tres meses de prisión preventiva, confirmó ayer la Oficina de Prensa del Poder Judicial.
Los dos primeros fueron señalados por los agentes como “los cerebros” de la operación.
Entre tanto, Rueda supuestamente laboraba como tramitador en el Registro, y la mujer se encargaba de las ventas.
Se vincula también a por lo menos dos abogados, cuya identidad no trascendió, quienes presuntamente eran los encargados de hacer la documentación necesaria para sacar a la venta los vehículos.
De acuerdo con Jorge Rojas, director del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), las pesquisas en torno a esta organización comenzaron hace poco más de un año.
El caso requirió un total de 24 allanamientos y el decomiso de 32 vehículos robados que se evalúan en unos ¢520 millones pues son de modelos muy recientes, casi todos de lujo y doble tracción.
De esta forma, lograron establecer el funcionamiento del grupo luego de que adquirían los automotores, robados normalmente por el método del bajonazo. Es decir, con violencia sobre los conductores.
El OIJ informó de que la banda adquirió carros sustraídos en 54 bajonazos ocurridos en San José.
“Esto es una prioridad para el OIJ por el daño que provoca este delito. Por eso hemos reforzado la sección de robo de vehículos”, manifestó Rojas.
La operación
Los cabecillas supuestamente adquirían los vehículos y los enviaban a talleres para cambiarles características como el número de motor.
Al mismo tiempo, otros cómplices elaboraban documentos falsos para demostrar la legitimidad de la propiedad de los vehículos.
Con esos documentos se apersonaban al Registro Público para conseguir las placas de los carros ya gemeleados, los cuales eran puestos a la venta con anuncios en periódicos.
Así llegaron a manos de compradores de buena fe.
En el INS
El director del OIJ denunció que, en muchos casos, para gemelear un carro usaron los números de automotores sacados de circulación.
Específicamente, utilizaban los vehículos que el Instituto Nacional de Seguros entregaba a los dueños bajo la categoría de “pérdida total reparable”. Por esta razón, Rojas insistió en que el INS debe eliminar esa práctica de entregar chatarras.
Esa preocupación ya fue planteada ante la entidad sin que se haya tomado alguna medida.
Ayer, la oficina de prensa del INS informó de que los jerarcas se referirán al asunto el lunes.