Nada podría alterar más el panorama político del país que un fallo que elimine la prohibición para que los exmandatarios puedan volver a aspirar a la Presidencia de la República.
Y aunque esa decisión está en manos de siete magistrados de la Sala Constitucional y solo ellos sabrán antes su veredicto, ya la eventualidad de esa apertura comienza a mover las aguas de la política nacional.
Pero, partiendo del supuesto de que la sentencia permita la reelección presidencial, prohibida por una reforma constitucional de 1969, la pregunta obligada es: ¿qué podría pasar?
Ya políticos, diputados, dirigentes y funcionarios gubernamentales empiezan a lanzar sus proyecciones y La Nación intenta compilar aquí la mayoría de posibilidades.
En tres escenarios principales, la reelección vendría a cambiar la aparente tranquilidad existente hasta hoy.
Choque de poderes
El primero es el institucional. Se provocaría un fuerte conflicto de poderes entre el Congreso y la Sala IV.
Allí ya hay protagonistas adelantados que anuncian pelea pues sostienen que la facultad de legislar solo reside en la Asamblea Legislativa y, con un fallo positivo para la reelección, los magistrados estarían “reformando la Constitución”.
Diputados actuales de varios colores políticos sostienen la tesis de que ese cambio es pertinente verlo como una “gran reforma política” y no como una “simple reforma jurídica”.
Y es que a lo interno del plenario legislativo las fuerzas se mueven desde ya a favor y en contra de la reelección.
En ese entendido, el eventual fallo provocaría no solo un encendido debate que incluso afectaría el trámite de trascendentales y urgente proyectos de ley, sino que generaría un reacomodo de fuerzas y un cambio de estrategias.
¿Quién es quién?
Hasta ahora las fracciones representadas en el Congreso han jugado roles bien definidos.
No obstante, de pasar la reelección, esta tendría un nombre y es el del exmandatario del Partido Liberación Nacional (PLN) Óscar Arias Sánchez.
Arias tomaría el liderazgo en su partido con una fracción de 17 diputados en que al menos cinco lo adversan abiertamente.
Tras el acercamiento que los hermanos Arias han mostrado con el presidente de la República, Abel Pacheco (Rodrigo es su asesor personal), se podría edificar una alianza hasta ahora inexistente entre esa parte del PLN y el gobierno.
¿Por qué? Porque esa misma cercanía entre Arias y Pacheco más bien ya provoca un distanciamiento, más que evidente, de la fracción del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) con el Presidente.
Pero la estocada más fuerte la recibiría el Partido Acción Ciudadana (PAC), hasta ahora un fuerte aliado de Pacheco.
Por los votos
Los rojiamarillos verían cómo la reelección minaría su caudal electoral, muy favorecido en la elección del 2002 por los disidentes liberacionistas.
La mayoría de sus diputados creen que un fallo favorable a Arias debería provocar un giro del PAC hacia una oposición más frontal y protagónica con miras a los comicios del 2006.
Pero en la búsqueda de votos otros deberán ampliar su panorama. Desde ya la dirigencia más cercana al expresidente rojiazul Rafael Ángel Calderón comienza a tratar de convencerlo para que se enfrente a Arias.
El PUSC cree que con Calderón podrán evitar una diferencia abismal de votos y, además, significaría un retomar del calderonismo frente a un triunfo aparentemente seguro del arismo, quizá aliado con algunos “pachequistas”.