
Zona sur. Las bandas narcotraficantes están tentando y atrapando, con el pago de jugosas sumas de dinero, a pobladores de la zona sur para que se dediquen al trasiego de cocaína y marihuana.
En los últimos 12 meses, las autoridades han atrapado a 16 hombres, vecinos de los cantones puntarenenses de Corredores, Coto Brus, Golfito y Osa, cuando llevaban cargamentos de drogas.
La situación revela que existe una tendencia de las bandas a contratar a personas jóvenes, de origen campesino, sin antecedentes penales, algunos conocidos por dedicarse a realizar “fletes” con camiones u otros carros.
Mientras la Policía se congratula por los golpes, en la zona sur los familiares de los imputados sufren las consecuencias, pues en la mayoría de los casos el preso era quien sostenía a la familia.
Paralelamente, se ha comprobado que el asedio de la bandas narcos también afecta a propietarios de tierras, pues en la región se habla sobre la existencia de bodegas donde se almacena droga que ingresa desde Panamá.
Esas bodegas no son estructuras cerradas de zinc, sino huecos en plantaciones de palma o en la montaña donde se guardan paquetes de droga cubiertas con plásticos y tierra. En el lenguaje policial se les conoce como “galetas”.
Ahí permanecen mientras llega el momento oportuno para el trasiego, explicaron jerarcas de la Policía de Control de Drogas (PCD) y de la Sección de Estupefacientes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ).
El reclutamiento
El empleo de gente para el trasiego comenzó después de que, en 1997 y 1998, la Policía golpeó a los traileros que transportaban droga desde Panamá hasta Guatemala.
Ahora se sabe que la droga llega al sur, donde permanece en las “galetas”. Luego la transportan en pequeñas cargas (entre 20 y 500 kilos) hasta el Valle Central, donde la guardan para reenviarla a Europa o Estados Unidos.
Fuentes policiales dijeron que en la frontera sur un kilo de cocaína se consigue en $3.000 (¢1,2 millones), pero puesto en San José vale $3.500 (¢1,5 millones).
Una fuente que conoció a un “burro” contó que este, estudiante, le dijo que por transportar medio kilo de cocaína a San José le pagan entre ¢20.000 y ¢30.000.
En otro caso, Géiner Valverde –detenido el 8 de mayo en Coto Brus, cuando llevaba una carga de 2,5 toneladas de marihuana comprimida– narró que le pagaron $40 (¢17.000) por transportar gallinaza (abono hecho con excremento de gallina).
En el último decomiso de 455 kilos de cocaína, las autoridades dijeron que a los imputados por el trasiego, de apellidos Arias y Ureña, les pagaron ¢5 millones.
Para autoridades policiales y educativas, la pobreza general, la falta de empleo y la posibilidad de conseguir dinero fácil está alentando a los pobladores a involucrarse en actos ilícitos.
El fiscal de Golfito, Érick Martínez, consideró que el empleo de jóvenes se está dando por la ambición de ellos por mejorar el nivel de vida.
En el tanto, para el abogado Luis Eduardo Venegas Mora, quien defiende a varios imputados en narcotráfico, muchos de los jóvenes caen en la trampa de servir para el trasiego porque ignoran cuáles son las penas a que se exponen.