El submarino H.L. Hunley volvió a la luz del sol ayer, casi 136 años después de la noche en la que, en plena guerra civil de Estados Unidos, destruyó una nave de la Unión y se hundió frente a las costas de Carolina del Sur, con sus nueve tripulantes.
Aunque no fue el más importante y eficaz de los submarinos en América del Norte, sí tuvo una historia que incluye tres naufragios y el primer hundimiento de un buque enemigo en acción de guerra.
Un equipo de buceadores y arqueólogos alzó con cadenas y poleas al submarino, de 12 metros de largo y 1,2 metros de diámetro, y lo trasladó hacia el aeropuerto de Charleston. "Es verdaderamente una cápsula del tiempo", dijo Warren Lasch, presidente de la organización que lleva a cabo este proyecto, cuyo costo es de $16 millones.
La nave fue elevada desde una profundidad de 10 metros bajo el agua a unos 3,2 kilómetros de la Isla Sullivans, donde se encontraba desde 1864.
En el H.L. Hunley -llamado así en honor a su inventor- la propulsión provenía del esfuerzo de ocho de sus tripulantes, quienes empujaban poleas en el eje de la hélice posterior.
En 1863 el H.L. Hunley tuvo su primer hundimiento, del cual se salvaron sus tripulantes. En octubre de 1863 el submarino se volvió a hundir y entre sus nueve tripulantes pereció el inventor Hunley. Una vez más fue alzado del lecho del mar y puesto en servicio, para entrar en combate la noche del 16 de febrero de 1864.
El submarino confederado lanzó un ataque audaz contra el USS Housatonic, una balandra de 1.800 toneladas, armada con 23 cañones y la cual participaba del bloqueo contra la Confederación frente al puerto de Charleston. La explosión hundió a la Housatonic y mató a cinco de sus tripulantes, pero el Hunley se hundió con los nueve suyos por razones que ahora los investigadores esperan aclarar.