Tres horas después de iniciado el incendio en la planta de Manza Té, en Tirrases de Curridabat, San José, decenas de bomberos todavía luchaban contra las llamas pues no había suficiente agua para controlar la emergencia, que comenzó a las 4:25 p. m.
Más que el fuego, la escasez del líquido fue el principal enemigo, como consecuencia del racionamiento de agua que llevó a cabo Acueductos y Alcantarillado (AyA) y que anunció desde inicios de esta semana. Esta medida comenzó a las 4 p. m. de ayer.
"Yo estuve aquí poco antes del incendio y unos muchachos se iban a bañar, pero ya no había agua. Después me di cuenta del fuego", comentó un agente vendedor.
Pese a que supuestamente todo estaba coordinado para atender situaciones como la de ayer, entre el momento de la llegada de las unidades y hasta las 5:45 p. m. fue necesario hacer 12 viajes -que implican aproximadamente 45.360 litros de agua- para llenar nuevamente las unidades extintoras de barrio México, Central y barrio Luján. Así se fue agotando la capacidad de los hidrantes cercanos.
"Los problemas pueden darse por sectores. Ahora solo contamos con las unidades pero ya se había coordinado con AyA para que pusiera a disposición camiones cisterna. Tenemos cubierto el resto del área", aseguró Apolonio Rodríguez, jefe de bomberos.
Empero, dos horas más tarde, el camión cisterna no había llegado a la calle El Tajo de Tirrases, sitio del siniestro, aparentemente porque la entidad no contaba con choferes.
Angustia prolongada
De esta forma, sin agua y frente a una bodega repleta de producto seco, la emergencia se prolongó mucho más de lo calculado y a las 7:40 p. m. aún no se había controlado. Por fortuna, el inmueble está lejos de otras estructuras y el fuego no se extendió.
Además, ocho bomberos requirieron atención médica, uno de los cuales fue trasladado al hospital Rafael Angel Calderón Guardia con quemaduras de primer grado; los restantes presentaban dificultades respiratorias.
Toda la escena era contemplada de cerca por José Manuel Araya, propietario de Manza Té, para quien el incendio posiblemente comenzó a causa de un cortocircuito en la parte trasera de la bodega, cuando solo dos empleados se hallaban en el sitio pues los diez restantes habían salido a las 4 p. m.
Desde allí consideró que las pérdidas pueden alcanzar los ¢150 millones entre producto, materia prima y estructura, esta última construida hace cinco años.
"Yo ya había salido, iba por la Fuente de La Hispanidad (San Pedro de Montes de Oca) y vi la columna de humo y pensé que era la planta", comentó Araya con resignación.
Si por la víspera se saca el día, la preocupación surge ahora sobre qué ocurrirá si ocurre otro incendio en esta o cualquier otra zona con racionamiento de agua, el cual continuará hasta el domingo.