Cleopatra, quien sedujo sucesivamente a Julio César y a Marco Antonio, no solamente era bella, sino también una hábil política, sostienen.
El 25 de marzo anterior, el periódico dominical Sunday Times aseveró que Cleopatra era bajita, pasada de kilos y más bien fea.
Precisamente, el 12 de abril en el British Museum se expondrán 11 estatuas que prueban contrariamente a su legendaria reputación, que Cleopatra no era ni mucho menos una beldad.
Según el periódico, que publicó una foto virtual de la reina egipcia, Cleopatra medía apenas 1,5 metros estaba pasada de kilos, tenía un aspecto bastante tosco y los dientes desiguales.
Esos "alegatos" británicos son errados , respondió el director de Antigüedades de la región de las Pirámides de Giza, Zahi Hawwas.
El experto evoca como prueba los grabados del templo de Dendera en Qena (640 km al sur de El Cairo), que representan a Cleopatra y a su hijo Cesarión y que atestiguan "su belleza y su encanto".
"Si la reina hubiera sido fea, cómo explicar que Julio César y Marco Antonio se enamoraran sucesivamente de ella?" . Además "era una reina inteligente y sagaz, como la describen los antiguos textos griegos".
Por su parte, Azza Chehata, profesora de sociología de la Universidad Ain Chams, de El Cairo, estimó que esta polémica no tiene razón de ser, ya que "los cánones de belleza varían según las épocas y las sociedades".