Los habitantes de Santa Rosa de Miramar, en Montes de Oro, Puntarenas, que bebían con confianza del agua de la quebrada El Tigre, hoy no se acercan a ella pues saben que está muy contaminada.
Según informes de varias instituciones, supuestamente las fuentes de polución son un matadero y una chanchera.
El Ministerio del Ambiente y Energía (Minae), el Ministerio de Salud y denuncias interpuestas en la Fiscalía de Puntarenas especifican que la quebrada El Tigre es contaminada por el matadero El Coyol, que, aparentemente, tira desechos de reses a una ladera colindante con el riachuelo.
Asimismo, la supervisión de Saneamiento Animal del Pacífico Central -perteneciente a la cartera de Salud- y la Oficina Subregional de Esparza-Orotina del Minae, en sendos reportes señalan que de una chanchera que está a un costado del rastro se lanzan restos de los animales a la quebrada.
Las denuncias contra el rastro especifican que este, supuestamente, arroja a campo abierto huesos, pelos rumen -desechos del estómago- a un terreno con declive a la par del cauce.
Berny Marín, coordinador de la Comisión Interisintitucional Salvemos el Estero (CISE), manifestó que esta situación, no solo afecta a los vecinos de Santa Rosa de Miramar, quienes "ven limitado su derecho a un ambiente sano y a disfrutar de un bien público, como son los ríos", sino que también se ven perjudicadas las personas que van al río Naranjo a disfrutar del esparcimiento pues las aguas de la quebrada El Tigre son afluentes de él.
Diego Castro, propietario del matadero, afirmó que la industria lanza el rumen a un predio que pertenece al matadero y no negó la presencia de zopilotes en el lugar; sin embargo, declaró que no es responsable de las demás quejas. "No sé si desde otros lugares estarán contaminando, pero nosotros no lo hacemos".
Respecto al derrame de sangre en la acequia, Castro negó que esto suceda pues, según él, las lagunas de oxidación retienen los líquidos de desecho para luego dispersarlos en un terreno que se encuentra a su costado; de manera que esos líquidos no llegan a la acequia.
La contradicción, no obstante, se manifiesta pues en una inspección efectuada el 17 y el 24 de marzo de 1999, por Luis David Carvajal Álvarez, de la Oficina Subregional de Esparza-Orotina del Minae, muestra algo distinto.
El informe indica que en esos días, la segunda laguna del matadero El Coyol tuvo derrames que llegaban hasta la quebrada El Tigre, adonde se acercaban los zopilotes atraídos por la sangre en descomposición.
Además, se menciona que a 300 metros del lugar había depósitos de restos de animales, que eran quemados, situación que podría aumentar la polución de la quebrada durante el invierno.
Incluso, en un reporte hecho el 25 de mayo de 1997 por la supervisora de saneamiento ambiental de la Región Pacífico Central, Siria Chavarría, se informa de que el drenaje que evacuaba las aguas servidas y la sangre del matadero se encontraba reventado, por lo que había un derrame de sangre y materia en descomposición hacia el río.