Los usuarios se quejan por los tiempos de espera para ser atendidos por un médico, pues deben hacer filas a la intemperie.
"Pobre gente. Tendrá que mojarse, llevar sol o decidir no ir al médico antes de pasar por eso", expresó en una carta.
Desde que la anterior clínica quedó destruida por el temblor del 20 de noviembre del 2004, los servicios debieron distribuirse en varias dependencias.
La unidad de emergencias se trasladó a la Oficina de la Mujer, frente a la municipalidad de Parrita, mientras el área administrativa opera en el salón parroquial, frente al Banco Nacional.
Por otra parte, en una móvil se atienden pacientes en cuatro camas y en otro local está funcionando el laboratorio y el servicio de odontología, donde los pacientes, también, deben esperar su turno al aire libre.
El director de la clínica, Kristel Knohr, manifestó que está al tanto del problema y que la afluencia de gente ha bajado mucho.
"Pero hasta que no se tenga una nueva clínica quedamos partidos, como la carretera hacia Quepos, y la construcción del nuevo edificio se estima que tardará como mínimo tres años. Se hace todo lo posible" , añadió el médico.