Miramar (Puntarenas). Un pequeño cerro arcilloso, deforestado desde hace varios años y no apto para la agricultura, llamado Bellavista, en Montes de Oro, es el centro de una controversia en este cantón de Puntarenas.
Allí se instaló hace más de dos años Ríos Minerales S.A., con el propósito de reabrir las antiguas minas de oro subterráneas para, con nueva tecnología, transformarlas en yacimiento a cielo abierto.
La empresa es subsidiaria de la canadiense Wheaton River, y planea extraer del cerro 436.531 onzas del metal en un período de ocho años.
La actividad generaría varios empleos y daría impulso a la ciudad de Miramar y al resto del cantón del que es cabecera. Sin embargo, los vecinos están divididos en cuanto al impacto ambiental del proyecto, a pesar de las seguridades que ha dado la compañía.
Actualmente, la onza de oro en el mercado mundial se cotiza a $325, por lo que el mineral que se halla en ese sitio tiene un valor a la fecha de casi $142 millones; es decir, ¢41.852 millones, aproximadamente.
Riqueza y ambiente
Los principales dirigentes de la Municipalidad de Montes de Oro, algunos vecinos y representantes de grupos ambientales se oponen a la explotación aurífera. Temen que el río Ciruelas, que atraviesa la propiedad de la empresa minera, se contamine con cianuro y, en consecuencia, el golfo de Nicoya también resulte perjudicado.
A criterio de estos grupos, el mismo riesgo afrontan algunos mantos acuíferos de la zona, de los cuales se nutre el acueducto de Miramar.
Pero Franz Ulloa Chaverri, presidente y gerente general de Ríos Minerales S.A., descartó enfáticamente la posibilidad. Dijo que la planificación de la obra garantiza que no habrá derrames superficiales ni subterráneos de cianuro y que no resultarán afectados los mantos acuíferos.
Resaltó el compromiso de su representada con el medio, y citó como ejemplo, aparte de los planes locales, la forma en que desarrollan la minería en Canadá, país que tiene fuertes regulaciones ambientales.
Ulloa añadió que ya entregaron a la Secretaría Técnica del Ambiente (Setena), adscrita al Ministerio del Ambiente y Energía (Minae), un plan de gestión ambiental que incluye, entre otros temas, varias acciones tendientes a recuperar las áreas de la finca que se vayan utilizando en la extracción del oro.
Setena es la entidad encargada de dar el visto bueno sobre la viabilidad ambiental del proyecto; es decir, la certificación de que la explotación minera no provocará daños a los recursos naturales de la zona. Este es un requisito adicional a la concesión con que ya cuenta la empresa para extraer riqueza aurífera en el cerro Bellavista.
La segunda vicepresidenta de la República, Elizabeth Odio, quien a la vez es la máxima jerarca del Minae, designó una comisión específica de carácter técnico para que estudie a fondo la propuesta y decida si es viable o no.
Alexánder Hernández, secretario general de Setena, informó a La Nación de que la comisión se reunirá hoy, en Casa Presidencial, para tomar alguna decisión sobre este asunto.
Si no encuentra obstáculos en sus propósitos, Ríos Minerales S.A. daría los pasos para iniciar la explotación minera y vender oro sin refinar a Canadá.
Ríos Minerales S.A. inició la planificación del proyecto en junio de 1997 y hasta la fecha lleva invertidos $5 millones, en actividades preliminares, según informó Ulloa Chaverri.
El proceso comprende tres etapas: explotación minera, molienda y lixiviación (extracción de oro de la tierra) y la parte metalúrgica (cuando el metal vuelve a su estado sólido) (Vea ilustración).
Garantía formal
La Nación recorrió el jueves 4 de noviembre el cerro Bellavista, ubicado a 4 kilómetros al norte de Miramar.
El área que específicamente se destinará a la extracción cubre 17 hectáreas y se halla a 700 metros sobre el nivel del mar.
Aquí el suelo es arcilloso, no es apto para la agricultura y está deforestado, porque anteriormente, según versión de los vecinos, se dedicó a la agricultura.
El gerente Ulloa aseguró que, con el propósito de conservar el ambiente, se dejará intacta una zona de bosque primario de 200 hectáreas que es reserva privada. Además, actualmente llevan a cabo un plan que prohíbe enérgicamente la caza de monos, conejos y otros animales propios de la zona.
Con la preservación del bosque --según el funcionario de la empresa-- se protegerán los mantos acuíferos, además de que se podrá promover el turismo hacia Montes de Oro.
El obispo de la Diocésis de Puntarenas, monseñor Hugo Barrantes Ureña, manifestó que la Iglesia no tiene aún una posición definida sobre el proyecto, pero sí toma en cuenta el posible impacto ambiental.
"Aquí se trata de determinar qué tipo de garantías da la compañía de que no se provocarán derrames u otros fenómenos que atenten contra la naturaleza", recalcó.
Indicó que la Iglesia y la Municipalidad de Montes de Oro organizan para el 19 de noviembre un foro, en el gimnasio de Miramar, para debatir sobre el proyecto minero.
"No es negociable"
Sin embargo, en Montes de Oro hay quienes mantienen una posición firme en contra de la posible explotación del metal dorado. Entre ellos está el alcalde Roberto Aguilar, quien afirmó que no están dispuestos a negociar con Ríos Minerales S. A.
Reconoció que la empresa les ha hecho varias propuestas, pero que no están dispuestos a ceder porque "nada compensa el daño irreversible que se le hará a la cuenca del río Ciruelas."
Franz Ulloa dijo que propusieron al concejo de Miramar negociar el pago de un tributo por la explotación del oro, pero que aún no tienen respuesta.
También ofrecieron donar algunos terrenos a la Municipalidad para obras comunales, mas la respuesta ha sido el silencio de los regidores, aseveró.
El presidente municipal, Waydi Villalobos, manifestó que tienen confianza en que el Gobierno respete la autonomía municipal y rechace las gestiones de Ríos Minerales S.A.
Pero frente a la oposición de los dos dirigentes municipales, la educadora Sandra Matamoros, presidenta de la Asociación de Desarrollo Comunal de Montes de Oro, dijo que ese organismo es neutral en cuanto a la polémica.
Agregó que ella y otros dirigentes de ese cantón viajaron en agosto a Canadá, a observar el funcionamiento de la mina Golden Bear (Oso Dorado), propiedad de la empresa Wheaton River, y verificaron que "gracias a su tecnología no se producen daños al ambiente."
El viaje a ese país --admitió-- fue sufragado por Ríos Minerales S.A.
Rafael Espinoza, secretario de un grupo llamado Asociación Pro Ecología Rescate y Desarrollo Cultural Oromontano, con sede en Miramar, arguyó que se oponen al proyecto por lo que calificó como el peligro para los mantos acuíferos.
Sin embargo, Giovanny Segura, síndico suplente; Bernardo Chávez, pastor evangélico, y el taxista Juan Luis Ramírez --todos vecinos de Miramar-- apoyaron el proyecto minero al ser consultados por este diario.