
Tilarán, Guanacaste. Unos 100 vecinos de este cantón invadieron y demarcaron el sábado pasado un terreno de 40 hectáreas propiedad del ICE en la ribera oeste del lago Arenal.
Los precaristas dividieron la propiedad en lotes de 4.500 metros cuadrados cada uno, levantaron pequeños ranchos e incluso empezaron a cortar varios cafetales que estuvieron abandonados allí durante al menos dos años.
El terreno está cerca del poblado de Río Piedras, entre la ciudad de Tilarán y Nuevo Arenal, y es parte del proyecto hidroeléctrico Arenal. Antes estuvo a cargo de Coopetila R. L., una cooperativa de caficultores que hace poco se declaró en quiebra.
Alexis Arias, del departamento de propiedades del proyecto Arenal, dijo que días atrás comunicó a sus superiores, en las oficinas centrales del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), en San José, de las intenciones de los vecinos.
Mientras tanto, Álvaro Bolaños, funcionario de bienes inmuebles de ICE, indicó que ya informaron de lo ocurrido al departamento legal de la institución, con el fin de coordinar las acciones a seguir y evitar brotes de violencia en caso de un posible desalojo.
Por su cercanía con otros centros de población de la zona, el acceso directo al lago y su espectacular vista del volcán Arenal, propiedades similares a la que fue invadida se cotizan en el mercado local a $50 el metro cuadrado (¢24.450 al tipo de cambio oficial).
¿Quiénes son? Familias de Tronadora, Nuevo Arenal, Tilarán centro, Tierras Morenas y de casi todos los distritos forman parte del grupo de quienes se autodenominan "parceleros".
"Buscamos un pedacito de tierra para hacer lo único que sabemos hacer y es cultivar la tierra.
"No es posible que tierras como estas estén desaprovechadas mientras nosotros no tenemos dónde producir lo que comemos", argumentó Esteban Villalobos, un agricultor de 55 años.
Óscar Campos, otro de los precaristas, afirmó que van a hacer valer sus derechos. Alegó que algunos extranjeros también se han instalado en la ribera del lago Arenal e incluso han construido muelles, pero nadie les dice nada.
"Nosotros no tenemos dónde sembrar, pero en cambio los inversionistas vienen a reproducir sus millones y hasta a contaminar, pero eso para el Gobierno sí está bien", manifestó Campos.
Según el dirigente, ellos respetarán una franja de terreno de 50 metros desde el borde del lago, la vegetación existente y pretenden crear "un asentamiento ejemplar" con sus familias.