San Francisco (California) . Se le nota en todo su cuerpo: ha perdido peso, y bastante... calcula que unas 30 libras. Por eso, el presidente de la República, Miguel Ángel Rodríguez, no tiene panza, ni las mejillas rellenas que se le veían hace unos meses.
Es más, ahora, literalmente, se tiene que socar la faja para que no se le caigan los pantalones pues de la talla 38 pasó a la 34. En camisas, de la 16 y medio a la 15 y medio. De 87 kilos bajó a 72. Eso, en cuestión de siete u ocho meses en los que ha tenido que "recoger toda la ropa", cuenta sonriendo.
Algunos le han preguntado si está enfermo, pero no, aclara él. El Presidente dice que se ha sometido a una rutina de ejercicio con entrenador personal y a una dieta que le permite comer lo que le gusta, pero en menor cantidad.
Así lo contó a La Nación el sábado, en un vuelo de United entre San José y San Francisco, primera etapa de un viaje que lo llevará hoy a Japón y el viernes a Corea del Sur. Lo obvio, al conversar de su apariencia, era preguntar el por qué decidió perder peso:
Empecé a perder peso por una recomendación médica. Desde hace varios años tengo presión arterial relativamente alta y empezó a subírseme más en el ejercicio de la Presidencia. Además, tengo colesterol alto.
"Entonces, hace como siete u ocho meses el doctor (Orlando Quesada Vargas) me recomendó que bajara 12 kilos. Él decía que así podía reducir los medicamentos para la presión. De ahí arrancó el proceso para bajar peso.
"Yo hacía ejercicio unas tres veces por semana, unos 20 ó 25 minutos y lo había venido aumentando. Estaba como en 40 minutos. Entonces, uno de los cambios que hice fue que pasé a hacer ejercicio seis veces por semana, una hora cada día, y entré en una dieta con una dietista (María Amalia Calzada)".
Rodríguez, quien es propenso a ganar libras con facilidad, dice que en su vida ha hecho muchas dietas; incluso, ha vivido en constantes dietas, pero no es hasta ahora que se da cuenta de que no resultaban porque comía muchas frutas y carnes y con eso demasiada azúcar y grasas.
En su hablar, se le nota que va dominando el tema de las calorías. "Yo hago las tres comidas. Y más bien es mejor hacer más comidas que menos comidas, porque el proceso de digestión consume muchas calorías".
Pero ¿cómo hace para no excederse en medio de tantos desayunos, almuerzos y cenas de trabajo? "Pues dice escojo lo que me como y como rutina de mantenimiento he eliminado los postres y he disminuido las harinas. Tampoco como nada entre comidas porque eso de que uno va a reuniones y en todas le ponen un pastelito, un quequito... pues no me los como".
A la hora del ejercicio, Rodríguez no está solo. Tres veces a la semana, a partir de las 6:30 a. m., hace una hora de "aqua-aeróbicos".