
Presidentes, jefes de Estado, cancilleres y representantes de alto nivel de diversos países exigieron al Congreso de Guatemala entregar el poder a Bernardo Arévalo y dejar de atrasar el proceso. Al llamado se unió el mandatario costarricense, Rodrigo Chaves, quien viajó a Ciudad de Guatemala para el traspaso de poderes.
Chaves y el ministro de Relaciones Exteriores, Arnoldo André, participaron de la declaración de apoyo a Arévalo y a la democracia guatemalteca, que fue leída públicamente por el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro.
“Hacemos un llamado al Congreso de la República a cumplir su mandato constitucional de entregar el poder como exige la Constitución el día de hoy, al presidente electo, Bernaro Arévalo, y a la vicepresidenta, Karin Herrera”, dijo Almagro.
Los líderes de alto nivel de las delegaciones invitadas al traspado de poderes enfatizaron que el pueblo guatemalteco “expresó su voluntad democrática en elecciones justas, libres y transparentes, avaladas por la comunidad internacional a través de sus misiones de observación electoral” y enfatizaron que “esa voluntad debe ser respetada”.
En el pronunciamiento también participaron Pelayo Castro y Josep Borrell, representantes de la Unión Europea; así como Celinda Sosa, canciller de la República de Bolivia.
Samantha Power, quien encabeza la delegación de Estados Unidos a la investidura, comentó en la red social X (antes Twitter) que no hay duda de que Arévalo “es el presidente de Guatemala. Pedimos a todos que mantengan la calma y al Congreso guatemalteco que respete la voluntad del pueblo. El mundo está observando”.
En tanto, el jefe de la diplamacia europea, Josep Borrell, no descartó sanciones contra los congresistas que se oponen a la transición del poder.
“Ante esta situación, propondré a los estados miembros de la UE la aplicación de medidas restrictivas individuales contra los miembros del Congreso que impidan el traspaso de poderes. La voluntad popular expresada en las urnas debe ser respetada”, afirmó.
También, apoyaron el pronunciamiento los cancilleres y funcionarios de alto nivel de varias organizaciones, el alto representante de la Unión Europea y el representante de la Secretaría General Iberoamericana (Segib).
Aunque la ceremonia de investidura estaba prevista para iniciar a las 4 p. m., el Congreso, que es mayoritariamente integrado por partidos de derecha afines al gobierno de Alejandro Giammattei, se enfrascó en discusiones que están atrasando el proceso.
Entre las discusiones, se planteó si los congresistas de Arévalo pueden integrar una bancada como partido o se deben declarar independientes.
Esas discusiones de última hora, incluyendo una sobre la verificación de las credenciales de los nuevos congresistas, están impidiendo la instalación de la nueva integración de la Asamblea guatemaltecta que debe juramentar a Arévalo.
La comisión, integrada por legisladores conservadores que no lograron la reelección y que deben dejar sus cargos este domingo, revisa las credenciales de los 160 nuevos diputados, apuntando a los 23 del partido de Arévalo, Movimiento Semilla, suspendido temporalmente a petición de la Fiscalía, que lo acusa de irregularidades en su proceso de formación en 2017.
Esto aumentó la tensión y retrasó la instalación del nuevo Congreso, que deberá juramentar al sociólogo, exdiplomático y filósofo de 65 años, para un mandato de cuatro años, en sesión solemne en el Teatro Nacional, en el centro de la capital.
Arévalo, hijo del primer presidente democrático de Guatemala, pasó inesperadamente en junio a la segunda ronda presidencial con una candidata conservadora aliada del oficialismo, a quien venció cómodamente con un 60% de los votos por su mensaje anticorrupción.
Desde entonces, Arévalo y el Movimiento Semilla han sido blanco de una ofensiva judicial que denunciaron como un “golpe de Estado”, detrás del cual estaría la élite política y económica que por décadas ha regido los destinos del país.
