
Texto original publicado por La Nación el 31 de octubre de 1972
El Instituto Nacional de vivienda y Urbanismo (INVU), mediante un programa interistitucional, construyó en Villa Esperanza, Pavas, en una área de 26 hectárea, 993 viviendas tipo “mínimo” a un costo de ¢11,5 millones cada una, las cuales entregó a sus adjudicatarios.
El Banco Popular y de Desarrollo Comunal financió la construcción de ¢1.312.500 y el Instituto Mixto de Ayudas Social (IMAS) construyó 154 viviendas y financió otras, a algunos de los adjudicados de lotes y servicios.
En el acto efectuado ayer en Villa Esperanza, asistieron el señor presidente de la República, don José Figueres Ferrer; los ministros don Fernando Valverde Vega, de Seguridad pública; y don Gonzalo Solórzano González, de la Presidencia.
Tan pronto llegó el presidente Figueres, se dedicó a visitar algunas de las viviendas. Estuvo en la del señor Víctor S., y cambió impresiones con la esposa de este, señora Luz E.U., quien tiene cinco hijos, ocupa la casa número 155 y paga por mes ¢80.
Su marido tiene ingresos semanales por ¢100. Luego, pasó a la casa número 157 del guardia presidencial, señor Guido M.T. Allí, Figueres conversó con la señora Marta E.C.A., esposa del adjudicatario, quien gana ¢600 mensuales y paga ¢80 por mes.
Figueres hizo la observación en las dos casas visitadas, de que la pila respectiva está adentro y allí lavan la ropa y trastos. “No me gusta este sistema y hay que tomar en cuenta que la tercera parte de la población de Costa Rica está así necesitada de vivienda”, expresó.
Seguidamente, la Prof. María Lidia Sánchez de Román, al hablar en nombre de la Municipalidad, expresó que “Villa Esperanza, como su nombre lo dice, es la esperanza del ser humano por los problemas que los aqueja”. Hizo énfasis en que las instituciones por sí solas no podrán resolver estos problemas, y para ellos los ciudadanos deben colaborar.
También, asistieron el gerente del INVU, Ing. Eladio Jara Jiménez; el gobernador de San José, don Jorge Jorge Díaz Leal y la regidora municipal, prof. María Lidia Sánchez de Román, a cuyo cargo estuvo cortar la cinta correspondiente, para la inauguración del proyecto.
En otras noticias:
Incendio consumió constructora
En casi ¢100 mil se calcularon las pérdidas del incendio que destruyó el “plantel” de la compañía que efectúa la colocación de los tubos de alcantarillas en algunas zonas de Goicoechea. Las instalaciones se encuentran en San Francisco de Guadalupe, a 300 varas al norte de la iglesia del lugar, en un amplio terreno conocido por los vecinos con el nombre de “El Tajo”.
El fuego estalló violentamente a las nueve de la noche. Arrasó el sitio donde había materiales, combustibles en bidones, y otros materiales inflamables. En todo el vecindario cundió la alarma por lo espectacular de los “hongos” de fuego que se producía cuando los estañones explotaban y ardían elevándose por los aires.
El dormitorio de varios empleados que permanecen en el sitio, quedó reducido a cenizas. Algunos de ellos escaparon ilesos a duras penas. Los vecinos que viven cerca de las bodegas incendiadas, abandonaron sus casas. No hubo víctimas y los bomberos de la estación central así como los de varias subestaciones, combatieron el fuego eficazmente. Las autoridades de radiopatrullas también realizaron una buena labor.
Terroristas árabes secuestraron avión
Alemania. Los árabes que asaltaron el avión de Lufthansa y lo llevaron en vuelo a Libia se comportaron como “caballeros” pero Michael Getchell, quien conversó largamente con ellos pensó que su vida pendía de un hilo durante el día de ayer. “Básicamente pensaba que en algún momento, en algún lugar, algún idiota iba a apretar un gatillo y los arabes nos iban hacer volar”, dijo Getchel, pasajero estadounidense del avión alemán al pasar revista a los acontecimientos que se habían desarrollado ayer en el avión comercial.
El Capitán Walter Claussen, piloto del avión dominado por dos guerrilleros árabes sobre territorio turco, convino en que sus captores habrían hecho volar la máquina y con ella todos sus ocupantes si Alemania Occidental no hubiese entregado a los tres guerrilleros detenidos.
“Fui amenazado 12 veces en dos horas y después de eso tenía el convencimiento de que estaban dispuesto a todos y que iban a volar el aparato”, declaró ante los periodistas en el aeropuerto de Francfort.
“En el último análisis la forma en que las autoridades alemanas y Yugoslavas manejaron la situación fue un éxito pues no hubo derramamiento de sangre’', dijo Claussen. Getchell era uno de los tres pasajeros y Claussen uno de los siete tripulantes que volvieron a Francfort en un avión especial que fue a buscarlos a Trípoli. Los otros ocho pasajeros del Boeing 727 asaltados fueron a Roma en otro aparato.
Los dos guerrilleros árabes dominaron a la tripulación del avión germano mientras volaban sobre Turquía obligando al piloto a volar a Munich vía Nicosia, Chipre, Zagreb y Yugoslavia, para volver finalmente a esta última ciudad. Allí fue donde las autoridades alemanas y yugoslavas entregaron tres árabes sacados de la cárcel germanas y quienes habían participado en la matanza de los juegos olímpicos de Munich en la que perdieron la vida 11 atletas israelíes y cinco guerrilleros árabes.
