Política

Exembajador en La Habana ve difícil hacer negocios con Cuba: 'No vi que alguno de los 50 empresarios que vinieron tuviera éxito'

Rodrigo Carreras decidió adelantar su jubilación y abandonar el cargo de embajador de Costa Rica en Cuba a partir del 31 de diciembre anterior. Lejos ya de La Habana, en una entrevista con La Nación, vaticina que para los inversionistas costarricenses será difícil hacer negocios con la isla, por ahora.

Alega que los trámites y permisos burocráticos exigidos por el gobierno cubano entraban el proceso, así como el hecho de que solo se puede instalar una empresa en sociedad con el Estado.

Según Carreras, ninguno de los 50 empresarios que viajaron a Cuba en diciembre del 2015, junto al presidente Luis Guillermo Solís, lograron concretar un negocio. Tampoco considera que Cuba sea un competidor fuerte para Costa Rica, salvo en turismo.

En el ámbito diplomático, reveló que si bien fue hasta el segundo gobierno de Óscar Arias Sánchez (2006-2010) que se reestablecieron las relaciones diplomáticas entre ambos países, desde muchos años atrás se tenían "encuentros políticos muy constantes" especialmente con el recién fallecido Fidel Castro.

Asegura que dejó el cargo en La Habana porque mellaron en su ánimo decisiones internas de la Cancillería y la forma en que el gobierno de Luis Guillermo Solís maneja las relaciones exteriores. La gota que derramó el vaso fue el desaire que Solís le hizo a su par brasileño, Michel Temer.

El ahora exembajador, de 69 años, duró solo dos años en Cuba. Antes, la entonces presidente Laura Chinchilla (2010-2014) le encomendó la sede diplomática en Israel, donde había ejercido dos años durante el gobierno de Miguel Ángel Rodríguez Echeverría (1998-2002). También fue embajador en Nicaragua y Brasil, así como embajador concurrente en Turquía.

Toda su vida ha militado en el Partido Liberación Nacional (PLN), pero dice que no es liberacionista, sino que es aliado del expresidente José María Figueres Olsen (1994-1998) y fiel seguidor del padre de este, José Figueres Ferrer. Incluso, él fue vicecanciller de Figueres Olsen, quien ahora busca la reelección presidencial.

PARTES DE LA ENTREVISTA:

-'No teníamos relaciones diplomáticas, pero teníamos encuentros políticos muy constantes'.

-Abandonó el cargo tras el desaire de Solís a Brasil: 'Me afectó emocionalmente'

-'Hay sentimiento de molestia entre diplomáticos de carrera'

-Su paso por Nicaragua e Israel: 'Todo el mundo sabe que yo soy amigo de Israel'

'No teníamos relaciones diplomáticas, pero teníamos encuentros políticos muy constantes'.

-¿Cuán cercanas son las relaciones entre Costa Rica y Cuba?

Son correctas, en las que cumplimos cada uno protocolos que hay que utilizar desde que establecimos relaciones diplomáticas. La relación diplomática de Costa Rica con Cuba ha sido interesantes en el sentido de que durante muchos años las vimos interrumpidas, desde el gobierno de Mario Echandi, a raíz de los fusilamientos en Cuba.

No obstante, siempre logramos mantener una comunicación con el gobierno cubano a través de nuestros diplomáticos en las Naciones Unidas y en los diferentes organismos multilaterales. Eso siempre nos permitió estar informados.

Siempre se mantuvieron diferentes contactos. Empezamos a mantener un comercio más intenso, que durante unos años funcionó bastante bien porque teníamos en el Banco Nacional de Costa Rica y el Banco Nacional de Cuba una cámara de compensación que permitía el flujo de los pagos de las diferentes cositas que nos vendimos uno al otro.

Después de eso, con el (segundo) gobierno de Óscar Arias (2006-2010) se reestablecieron las relaciones diplomáticas, ya formalmente ascendiendo los consulados a embajadas.

Durante el gobierno de José María Figueres (1994-1998), yo era vicecanciller en esa época. Teníamos una oficina de intereses que era poquitico más que un consulado, pero que no era una embajada. Teníamos siempre encuentros entre presidentes, incluso recuerdo que el presidente Fidel Castro se encontró una vez con el presidente Figueres en nuestra embajada en Quito (Ecuador). Es una relación muy, muy estrecha, que un presidente visite una embajada en un tercer país. No teníamos relaciones diplomáticas, pero teníamos encuentros políticos muy constantes. Yo como vicecanciller y Fernando Naranjo como canciller, nos reuníamos con el canciller de Cuba, que era Roberto Robaina, contantemente.

En Cuba hay un cuerpo diplomático inmenso, hay como 129-130 países que tienen embajadas acreditadas, entonces es una cuestión que hace muy intensa la vida diplomática, en que tenemos oportunidad de reunirnos constantemente con diplomáticos y embajadores de todos los países caribeños que son de gran interés para nosotros y también con países latinoamericanos, pero quizás también está ahí la mitad de los países de África, muchos de los países asiáticos. Hay una vida diplomática muy activa y eso se debe a que Cuba durante toda la revolución estableció activamente embajadas y relaciones diplomáticas con todo el mundo, además de otros tipos de relaciones con el mundo. En una semana típica en Cuba, visita algún primer ministro, algún presidente, normalmente muchos cancilleres están visitando Cuba.

-¿Es un centro de contactos diplomáticos?

Yo interactué mucho con los embajadores africanos, muchos de los cuales están acreditados también acá (en Costa Rica). Interactuaba mucho con los embajadores del Caribe, aunque era una tarea social, no con una tarea específica, encargada por mi Cancillería. Era una forma de contacto, de compartir con ellos cómo veían situaciones cubanas y otras situaciones ante el mundo. Curiosamente, los embajadores árabes eran muy amigos míos, el más amigo mío era el embajador de Egipto porque los dos hablábamos hebreo y él, al igual que yo, fue embajador en Israel dos veces.

-¿Nunca se le encomendó una tarea en específico?

No, no, nunca. Cuando me enviaron a Cuba yo ya estaba pensando en el retiro, porque yo ya tengo 69 años, están mis nietas que me tienen vuelto loco y, entonces, le dice al canciller que quería venir al país para tramitar mi pensión.

-Decía que las relaciones (con Cuba) son correctas, ¿el término correcto se aleja de cercano?

Quiere decir, ahora que a mí me tocó vivir el dolor del gobierno y del pueblo cubano con la muerte del expresidente Castro, diay yo fui a presentar mis condolencias. Llegó don Alejandro (Solano, vicecanciller) a asistir conmigo al homenaje en la plaza de la Revolución, eso es lo correcto.

-¿Pero no son ni cercanas, ni distantes?

En esto es curioso porque, cuando muere el comandante en jefe, Dios tiene sus formas de hacer las cosas, también se muere el presidente de Costa Rica, don Luis Alberto Monge, y cada uno estaba viviendo nuestro dolor. La bandera de Costa Rica estuvo a media asta un montón de días, porque nos coincidió con el huracán. Estuvo a media asta como 15 días. Abrimos un libro de condolencias, dos, uno para Luis Alberto, que era mi padrino y otro para Upala, y alguna gente lo firmó, algunas embajadas. Cumplimos en eso, tuvimos dos veces al presidente de Costa Rica en La Habana.

-Siempre se ha dicho que la familia Figueres tiene negocios en Cuba, que venden casa prefabricadas, ¿cuán cierto es eso?

Ha habido varios esfuerzos, yo sé por ejemplo, que venden cordelería, sé que trataron con las casas prefabricadas, pero realmente no sabría decirle de ese lado.

-Costa Rica fue uno de los tres últimos países que reanudó relaciones diplomáticas con Cuba, ¿se tardó más de la cuenta?

Era algo que existía. Las relaciones diplomáticas son muy curiosas. Me acuerdo una vez que se invitó al ministro de Relaciones Exteriores de Costa Rica a visitar la fundación de la República de Transkei en África. En la Cancillería le recomendamos al canciller que no fuera, el canciller nos decía 'pero me están invitando con todos los gastos pagos'. La República de Transkei era un bantustán de los que hacían en Sudáfrica, que era como fundar un República de negros dentro de Sudáfrica, y reconocer un bantustán iba en contra de nuestra política exterior en la ONU, entonces convencimos a ese canciller, que era interino, de no ir.

Don Fernando Volio era ministro de Educación, era el experto en cuestiones de Sudáfrica y entonces no fuimos. ¿Por qué? Por que resulta que no tengo que declarar relaciones. Si yo visito como canciller un país, estoy estableciendo una relación diplomática. Si un presidente como Fidel visita nuestra embajada en Ecuador, como lo hizo y se encuentra ahí con nuestro presidente, es una relación diplomática, no hay ninguna declaración. Si el canciller de Cuba visita Costa Rica y el canciller y el vicecanciller lo reciben, como sucedió algunas veces, en el salón diplomático y lo llevan a cenar a San José, es un relación diplomática.

-¿Y por qué no se formalizó?

En primer lugar porque era innecesario. Nosotros queríamos, pero el mismo Fidel Castro nos decía 'estamos manejándonos bien así', pero era una relación intensa, de amistad. Cuando yo fui a Egipto a representar a Costa Rica en la reunión de países no alineados, no somos miembro de los no alineados, pero somos observadores, entonces fue el vicecanciller de Cuba y me reunía con Roberto Robaina.

-¿Servía más tener un perfil bajo?

No, simplemente nos reuníamos, conversábamos, hablábamos de cosas importantes.

-¿Entonces por qué Fidel decía que no?

Porque sabía que aquí no era una cuestión muy popular. Nosotros teníamos otros problemas, ¿para qué meternos en eso? No por perfil bajo porque teníamos un perfil muy alto.

-Tal vez para evitar…

Nada se ganaba.

-¿Y se podía perder mucho?

Sí, sí.

-¿A lo interno del país?

Sí.

-¿Qué vislumbra para Cuba, después de la muerte de Fidel Castro?

Hay una cuestión que es el tiempo, hay una serie una cambios, como es el anuncio del 17 de diciembre, de la apertura con Estados Unidos, la cantidad de empresarios y visitas de los Estados Unidos, el incremento de las visitas, no hay forma de que Cuba pueda manejar tanto turismo como le está llegando, porque no tiene suficiente infraestructura, pero otro lado llegan muchos empresarios que quieren invertir en el campo, pero Cuba está siguiendo su propio paso, su propio compás.

Uno en Cuba no puede llegar a hacer una empresa de la noche a la mañana, hay que hacer toda una serie de trámites, permisos, autorizaciones, es lo que su ordenamiento jurídico establece. En el ordenamiento jurídico cubano, la única forma de empresa privada vista es lo que llaman paladares, en la industria gastronómica, y un paladar esta definido como algo en lo cual una familia logra su subsistencia trabajando en un restaurancito, a unos paladares más grandes.

A mí siempre me gusta citar una frase que vi en una película muy linda: 'Es que hay unos infinitos más grandes que otros infinitos'. Esos infinitos más grandes que otros..., es que yo he visto unos paladares con dos turnos de muchachas, de ocho muchachas atendiendo, seis cocineros, una cajera, pucha, ya es una empresa.

Ellos van ajustando, pero empresa privada solo hay una forma se hacerlo y es de forma conjunta con el gobierno de Cuba, en el cual debe haber una mayoría de acciones y de participación del gobierno de Cuba, y se puede hacer un contrato por diez años. ¿Cómo un empresario va a invertir $5.000.000 para tener un contrato que le permite operar por diez años?, como que no, porque eso es que eso va muy lento. Es una decisión soberana de Cuba, eso se puede modificar en el futuro.

-¿Y ve cercanas esas modificaciones?

Yo creo que va ser muy lento, porque los cubanos quieren que vaya lento. Fidel dejó establecido en su testamento que él no tiene heredero, ni Raúl, ni su familia, que el heredero de él es el Partido Comunista de Cuba, que el partido tiene sus mecanismos de poder y así se llevará durante no sé cuanto tiempo, lo que ellos quieran.

-¿Habrá una verdadera transición hacia la democracia?

Verdadera democracia es un término muy difícil. Es de esperar que sí, porque eso que usted llama democracia es algo que llega a los pueblos y los pueblos empiezan a vivirla, y se hace más grande que lo que el Gobierno piensa, ¿hasta qué punto? No sé.

-Pero en el tiempo que estuvo en Cuba, ¿qué lectura pudo hacer?

Cuando se murió el comandante en jefe, me impresionó mucho porque llegué a una llantera para que me arreglaran la llanta de mi carro, se acababa de morir el comandante en jefe y había un grupo de cubanos, sentados, conversando, y yo me arrimé de vino, y mi sorpresa fue no que hablan de Fidel ni de su fallecimiento. Digo, aquí si se muere, Dios no lo quiera, el presidente de Costa Rica, es de lo que todo el mundo va estar hablando.

Hay varias interpretaciones sobre eso, la interpretación oficial es que la gente estaba en shock. En Cuba no hicieron fiesta, porque el que lo hacía… Para empezar, nueve días de luto y con ley seca.

-¿Qué otras interpretaciones hay?

Para empezar, tenían que ir a firmar un libro en cada barrio, donde juraban lealtad a los principios revolucionarios del comandante en jefe, iban o no iban, pero el que no iba, yo no sé, lo que sé, es que la gente iba. Iban los niños de escuela a firmar los libros.

-¿Los cambios van a ir a un ritmo lento?

A un ritmo moderado y los cambios se van dando, pero lentos, cosa que hace que, por ejemplo, los 50 empresarios que visitaron Cuba, con don Luis Guillermo, muy entusiasmados, pero llegan y hay tantos trámites y tantas cosas que hacer, que yo no vi a uno de esos 50 empresarios que haya tenido ningún exito.

-¿Difícil que haya oportunidad para algún empresario costarricense?

Tenemos interés, pero habría que volver a la cámara de compensación, que le dije que se había establecido en Cuba y que desapareció. Ahora, existe una iniciativa para que Cuba se haga socio extraregional del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE). Allá estuvieron los gobernadores del Banco invitando a Cuba. Para eso Cuba tiene que pagar una cantidad grande de dinero, como una cuota, es un banco capitalista. Eso es una cámara de compensación, que si Costa Rica compra mármol negro de la isla de Pinos para construcción o compra vacunas contra el cáncer que han ido desarrollando en Cuba..., o ellos con eso pueden comprar productos de construcción, de tecnología, pueden pagar contratos, así se puede mover la economía, así se puede vender. Otro campo, por ejemplo, es el acceso a Internet, es tan limitado que yo desde que estoy aquí, siento que el ICE es la maravilla más grande del mundo y que Kölbi es el mejor. Se me olvidó cómo era en Israel, que era de primer mundo.

-¿Hay represiones en Cuba?

No, normalmente el cubano tiene su libreta y con esa libreta puede comprar al mes un puñito de arroz, un puñito de frijoles o algo parecido, un cierto número de huevos. Si hay un viejito en la casa o alguien que este convaleciendo, puede comprar pescado, comprar, no es que se lo dan, puede comprar una cierta cantidad de aceite, de sal, de azúcar, una cajita de fósforos.

-¿Pero alcanza?

No, no alcanza, entonces se van al supermercado por la libre a comprar, con el supermercado no hay problema, aunque hay ciertos productos limitados. Si usted llega a la sección de cosméticos, donde los desodorantes y así, es un estante del tamaño de esta chimenea (unos dos metros de ancho). Hace unos años yo recuerdo que habían estantes vacíos, ahora yo puedo decir que hay de todo. Hay veces que hay productos que desaparecen, es posible que el pollo no lo vean en mucho tiempo.

-¿Y en cuanto a derechos humanos?

Uno no se da cuenta, pero uno recibe información, la gente se queja algunas veces. Uno está con cubanos y cuando van a tocar un tema sensible, bajan la voz.

-¿Hay temor de que alguien los escuche?

Mejor no jugársela. Yo no vi nunca ninguna presión.

-¿Un sentimiento de temor, de precaución?

Una sensación de precaución. Yo nunca vi nunca ninguna represión, pero tampoco vi una manifestación de oposición. Cuando escuchaba a alguien quejándose por algo del gobierno, era muy en privado, y a mí como extranjero menos.

-¿Qué podía hacer Costa Rica para velar por el cumplimiento de los derechos humanos en Cuba?

No es cuestión nuestra, nosotros la cuestión de derechos humanos la manejamos en otra parte, no es trabajo de un diplomático costarricense estar protestando. Puede darse el caso, no se ha dado, que llegue una persona y pida asilo diplomático. Puede darse el caso y se da, que se recibe correspondencia de gente que se queja, pero eso uno simplemente lo tramita, no hay nada que hacer.

Uno informa al país y la Cancillería informa a sus funcionarios o gente que maneja el tema de los derechos humanos.

-¿Cómo se manejó toda la crisis de los migrantes cubanos?

Eso fue muy interesante. Inmediatamente, nos contactamos con las altas autoridades cubanas para hablar sobre el tema y expresarles que nuestro punto de vista era que si aquí llega un cubano, con pasaporte cubano, es un migrante y como migrante puede ir donde quiera. Si usted sale de Costa Rica con un pasaporte costarricense puede ir donde quiera. Ellos iban con un destino, ellos iban con la obsesión esa tonta de ir a los Estados Unidos, que no es solo de los cubanos, también se encuentra en los migrantes africanos. ¿Yo no sé como quieren ir a los Estados Unidos, si eso es una locura imperialista?, pero ahí es donde quiere ir todo mundo.

Lo tratamos con ellos, les hicimos ver que nosotros estamos dispuestos a dejarlos pasar, pero que había otro país que no los deja pasar, que se nos habían acumulado, que influyeran por favor sobre ese país para que los dejaran pasar, hablábamos, ellos nos ponían atención. Es más, dentro de eses ámbito fue que el presidente Solís nos visitó, fue un tema que el presidente y el canciller conversaron con el presidente Castro, de nuevo, pidiendo que intercediera para que pudieran continuar. Lo resolvimos nosotros, todavía tenemos resabios, la cantidad de cubanos que ha emigrado dentro de esas condiciones es muy grande.

-¿De cuántos estamos hablando?

Yo he escuchado cifras de 20.000 al año.

-¿Al final no hubo incidencia de parte de ellos, no hubo nada?

No, ellos decían que estaban dispuestos a recibirlos de vuelta. La legislación cubana les permite estar fuera del país durante un cierto número de años. Si no vuelven pierden sus propiedad, ahora bien, muchos de los que han venido aquí, ya han vendido sus propiedades. Pueden perder la nacionalidad, ahí hay algo raro porque según la Constitución cubana no se les puede quitar, pero yo he visto declaraciones de que fulano se fue hace muchos años y ya no lo consideran cubano, pero por otra parte, contradictoriamente, si usted es una cubana que se ha criado toda la vida en Costa Rica y usted llega con un pasaporte costarricense que dice que nació en Cuba, le dicen 'no, no, no, usted tiene que irse con pasaporte cubano', entonces tiene que sacar un pasaporte cubano.

-¿Usted que prevé que ese éxodo va a continuar?

La gente migra y quiere ir a los Estados Unidos por los niveles de vida. Una de las tragedias de Cuba es que los salarios son muy bajos. Un profesional en Cuba gana unos 50 cuc (¢28.000) al mes, eso un médico, un ingeniero puede ser 40 cuc (¢22.400) o 25 cuc (¢14.000) al mes. Ahora ellos dicen que en compensación de eso, no hay alquileres, que todos son propietarios, que tienen la medicina gratuita y yo no sé, yo he visitado varios hospitales… Yo estando allá tuve que venir dos veces a Costa Rica para operarme acá, de bolsa mía.

-¿La muerte de Fidel puede cambiar en algo las relaciones con Costa Rica?

No, ya Fidel estaba retirado, la relación que se da es entre los gobiernos y por otro lado, los costarricense seguirán viajando.

-¿Cuba representa una verdadera competencia para Costa Rica en el plano comercial, agrícola?

Hay posibilidades pero les falta mucho, porque hay que buscar por medio de una cámara de compensación los mecanismos para que se puedan agilizar los pagos de bienes y servicios. Hay mucho que hacer.

-¿De momento no es una competencia real?

Turística sí, pero nosotros siempre hemos visto que hay posibilidad de cooperación con Cuba en varios mecanismos. Si usted va a un hotel en Cuba podrá encontrar comida muy buena dentro del hotel, siempre hemos hablado que nosotros podemos abastecer a los hoteles cubanos y a la población cubana, con lácteos, verduras, cárnicos, muchas cosas, en cuyo caso ambos países podemos ganar. También estamos muy interesados en tener turismo multidestino, que si la gente va a visitar Cuba o Costa Rica que también visite el otro país. Algo así hemos pensado con Nicaragua. Es una situación de ganar-ganar.

Abandonó el cargo tras el desaire de Solís a Brasil: 'Me afectó emocionalmente'

-¿Desde cuándo analizaba jubilarse, desde antes que asumió la embajada en Cuba o en el transcurso?

Yo nunca pienso en las misiones diplomáticas con base en periodos electorales. Yo he sido embajador de presidentes de varios partidos políticos. No es que yo sea apolítico, todo el mundo sabe a quien yo tengo en mi corazón, usted está en mi casa en Patio de Agua, en Coronado.

Patio de Agua es un lugar histórico porque aquí hace 49 años (en 1968), en esta misma sala, nos reunimos durante dos años, yo estaba muy chiquillo, era universitario, pero con mi papá, estuvimos redactando el manifiesto democrático para una revolución social, mejor conocido como el documento de Patio de Agua, que nace en el Partido Liberación Nacional (PLN) para enfrentar los retos de la política sabiendo que venía la elección en la que don (José) Pepe Figueres iba a ser candidato. Entonces, había que empezar a hacer conciencia dentro del partido de las ideas más populares de los orígenes del PLN. Habían otros grupos con una visión más conservadora. Yo le sirvo al Estado de Costa Rica.

DEL ARCHIVO: Luis Guillermo Solís abandona Asamblea General de la ONU ante intervención de presidente de Brasil, Michel Temer

-¿Pero no hubo algo en la política exterior de este gobierno o decisiones que se tomaron que pudieron incidir en que usted optara por esa decisión?

Hay algunas cosas, en las decisiones, que yo personalmente no las comparto.

-¿Cómo cuales?

Ya no importa cuáles, yo no soy funcionario del Servicio Exterior, pero hay visiones… Yo estoy acostumbrado a acciones en los organismos internacionales muy diferentes. Si usted ve las fechas en que yo presento la renuncia y lo que pasa en el mundo, puede más o menos darse cuenta de mi estado de ánimo. Y si usted ve, hay muchos colegas de la generación mía que nos hemos estado pensionado, eso le dice un poquito cómo andan las cosas.

-¿Ha sido muy pasivo, no se ha pronunciado fuertemente Costa Rica?

Mire, por un lado estamos comenzando la campaña electoral, muchos de nosotros somos figueristas, yo no soy liberacionista, yo soy figuerista de don Pepe y figuerista de don José María. Esa es la luz que nos motiva a regresar, a madrugar tempranito y a ver qué hacemos cada uno desde nuestras diferentes ópticas.

-¿Es una combinación de factores, que no se está a gusto con decisiones del gobierno y que se avecina la campaña?

Yo fui embajador en Brasil, personalmente me sorprendí cuando don Luis Guillermo se salió de la Asamblea General de las Naciones Unidas en el discurso del presidente (Michel) Temer. Fue algo incómodo, pero aparte de eso, hay cosas muchísimo más importantes en que hay que retomar las riendas del país porque tenemos retos, muy muy grandes.

-¿Fue ese gesto con Brasil la gota que derramó el vaso?

Digamos que me afectó emocionalmente.

-¿No fue correcto?

Fue innecesario.

-¿Generó consecuencias?

No, no, no hizo nada, no sé cómo la habrá pasado nuestro embajador en Brasil.

-¿Cuándo le anunció al canciller que se iba a acoger a su jubilación?

Fue en setiembre, a inicios de setiembre, creo que en la primera o segunda semana de setiembre.

-¿Fue después de la Asamblea en la ONU?

En esos días.

-¿Qué otros temas no se tocaron adecuadamente?

Ya viene la campaña electoral, entonces muchos de nosotros estamos regresando por eso, aunque estamos muy viejos, pero estamos muy preocupados por el futuro del país.

-¿También están preocupados por el plano internacional, por las relaciones de Costa Rica con el mundo?

Las relaciones con el mundo son fundamentales.

-¿Parte de esas preocupaciones incluye ese ámbito?

Es algo que debe atenderse, no digo que están mal enfocadas, creo que don Manuel (González) ha sido un magnífico canciller.

-¿Pero?

Hay aspectos en los que hay prioridades.

-¿Hay diferencia en las visiones?

Cada uno tiene su concepción del mundo, el mundo no va exactamente como yo quiero que vaya, hay muchas cosas que a mí no me gustan, pero no me corresponde a mí decidir cuáles son. Hay que ir discutiendo diferentes aspectos. En la Cancillería existen sus mecanismos para esto, ¿qué tanto operan?, no sé, tengo mucho tiempo de no estar dentro de la Cancillería.

'Hay sentimiento de molestia entre diplomáticos de carrera'

-Usted ahora lo menciona, ¿por qué se están pensionando los diplomáticos de carrera de su generación, hay ciertas presiones?

No, son decisiones personas de cada uno.

-¿Pero está pasando algo en Servicio Exterior?

Hay un cambio generacional, afortunadamente buena parte del Servicio Exterior son diplomáticos de carrera, hay muchos jóvenes, con gran promesa, con gran nivel profesional.

Sin embargo, hay nombramientos que se han hecho, principalmente durante este Gobierno, de lo que llamamos diplomáticos en comisión, que son personas que van porque hay algún cargo que no se ha llenado y la Cancillería declara que hay inopia. Entonces, se puede nombrar a alguien aunque no sea de carrera. Eso yo veo, que los muchachos de la carrera y mis colegas de carrera, lo ven con mucha preocupación porque llevamos muchos años haciendo esfuerzos para crear una carrera diplomática.

Hay momentos en los cuales se han dado acomodos que algunos de los compañeros de carrera lo ven como muy raro en la forma en que se hacen los nombramientos en comisión.

-¿Amiguismos?

No sé, yo no podría decir que es por amiguismo o por oportunidad. Por un sentido de oportunidad podría ser.

Cuando a mí me tocó ser vicecanciller durante el gobierno de José María Figueres, yo me acuerdo que yo pude haber atendido, y no le exagero, a 2.000 compañeros y compañeras, sobre todo del PLN, que nos buscaban a Fernando Naranjo y a mí con sus currículums vitae; pero diay, teníamos apenas 200 y resto de plazas, la gran mayoría se fueron muy bravos con nosotros.

Todo canciller, todo vicecanciller, sabe que tienen su rato de la administración, entonces tratan de escoger a la gente que más le sirven. Algunos lo hacen con un gran visión de qué es lo que Costa Rica necesita en tal lugar, pero muchas veces no se sabe eso.

-¿No se están escogiendo las mejores personas para cada destino?

Yo no puedo juzgar. En el caso mío, a mí me enviaron dos funcionarias, ninguna de las dos es de carrera, pero son muy buenas. Una que es mi ministra consejera, que dejé de encargada de Negocios, y otra, una señora que fue viceministra de Seguridad Pública (Flora María Calvo Abarca) durante el gobierno de doña Laura (Chinchilla, 2010-2014, que también nos ayuda mucha, funcionan muy bien las dos.

-No se puede generalizar entonces...

Yo lo que digo es el sentimiento de molestia que yo he sentido entre algunos de los diplomáticos de carrera.

-¿Usted comparte esa molestia?

No tengo elementos necesarios para conocerlo. Los funcionarios que me han mandado no han sido de carrera y han trabajado muy bien.

-¿Entonces no es tan necesario que sean de carrera?

Es mejor que sean de carrera, pero hay gente que puede hacer el trabajo bien.

Su paso por Nicaragua e Israel: 'Todo el mundo sabe que yo soy amigo de Israel'

-¿Cómo fue su paso como embajador en Nicaragua?

Gocé mucho, servir en Nicaragua fue muy lindo porque los nicaragüenses son muy hospitalarios, con toda la visión y todos los problemas que tenemos, encontramos que, a pesar de los problemas, logramos hacer un banco de proyectos que están ahí archivados, de cooperación transfronteriza, que eran muy valiosos.

Logramos tener una visión de futuro juntos, teníamos muy buena comunicación. Yo me podía reunir con el canciller de Nicaragua muy regularmente, era durante el gobierno de don Enrique Bolaños (2002-2007), pero también me reunía muy regularmente con el hoy presidente Daniel Ortega, en aquel momento expresidente. Esa es la vida de un diplomático, eso es lo que un diplomático debe hacer, para eso le pagan, para hacer amigos, para ganar amigos para el país, para tener empatía.

A uno le preguntan muchas veces '¿para qué en el mundo necesitamos diplomáticos?' Los presidentes y los cancilleres se hablan por teléfono unos a otros cuando les da la gana, o se mandan correos electrónicos, con servidor o sin servidor, entonces, ¿para qué necesitan al embajador? Es como una pieza que está ahí con su embajada, es un símbolo, pero además de eso es tener empatía. Si yo estoy viviendo en La Habana y si yo sé lo que piensan los cubanos de a pie, dirían aquí (en Costa Rica), y si también me reuno con algunos funcionarios de alto nivel y también me estoy reuniendo con otros diplomáticos, entonces yo llego a tener un sentimiento de saber si está el agua muy caliente, muy salada, de saber cómo está quedando esa coacción.

Si uno está acá (en suelo costarricense), eso sucede mucho en las Naciones Unidas. En las Naciones Unidas usted ve que toman tal o cual decisión y uno dice: 'esos carambas que están ahí viviendo en Manhattan, yendo a recepciones, con unos sueldos increíbles, qué están sabiendo lo que sucede en Afganistán, qué están sabiendo lo que está sucediendo en Yemen'. Para eso están los funcionarios que están allá (en cada destino), para que manden esa empatía. Eso es lo más valioso que tienen las embajadas, además del trabajo consular —que es fundamental— de ayudar y proteger a los nacionales.

-En algún momento se dijo que el canciller Manuel González le llamó la atención por un comentario que escribió en Facebook. ¿Cuán cierto es eso, cuánto incidió eso en su salida de la embajada?

Eso no me afectó. Es cierto, pero el canciller nunca me dijo nada, solo me preguntó. Quien me regañó, es muy fuerte decir eso, quien me llamó la atención fue la directora de Comunicaciones de la Cancillería (Melissa Durán). Y yo lo que dije fue: 'Mire, yo no hice ninguna publicación, tengo mi Facebook y en mi Facebook tengo 4.900 amigos, la mayoría son estudiantes o exestudiantes míos de la Universidad Nacional (UNA), entonces, a mí me gusta mucho poner cosas de interés, entonces yo lo publico y normalmente como diplomático, no pongo ningún comentario mío. Solo comparto la publicación'.

Resulta que ante una de esas resoluciones de la Unesco, de una comisión de la cual Costa Rica no forma parte, deciden que la ciudad de Jerusalén (en Israel) no tiene nada que ver con el pueblo judio, que es exclusivo de los musulmanes, entonces yo lo que publiqué fue una foto del presidente de México con quipá, poniendo un papelito en el muro de los lamentos y México votó en contra de Israel en esto, es algo que me pareció curioso.

Doña Melissa me llamó, pero eso más bien me pareció cómico. Eso no incidió sobre mi animo.

-¿Cuán amigo es del presidente Solís?

Somos muy amigos, por una razón muy sencilla, eramos compañeros en la UNA como profesores. Yo era director de Extensión y él era coordinador de Extensión en la escuela de Historia. Después en el gobierno de don Óscar Arias él era jefe de gabinete de Rodrigo Madrigal Nieto y yo era director de Política Exterior. En el gobierno de José María, él era director de Política Exterior y yo vicecanciller. Hemos viajado muchos, somos muy muy amigos en el plano personal, entonces cuando él ganó las elecciones yo estaba en Israel. Israel curiosamente es el único lugar donde ganó el PLN la elección del 2014.

Entonces cuando se da la gran sorpresa, del triunfo arrollador de Luis Guillermo, y es que el triunfo fue de él, no del PAC (Partido Acción Ciudadana), de eso yo estoy convencido..., él con su personalidad tuvo ese triunfo, yo inmediatamente le escribí para felicitarlo y decirle que le ponía mi cargo a sus órdenes.

Después de eso, vino la guerra del verano en Israel y yo hacía, de nuevo, varias publicaciones en Facebook y me llamaban muchos periodistas costarricenses para preguntarme lo que estaba pasando y yo les decía: 'miren, nos están disparando misiles a mi casa, a la embajada de Costa Rica, la residencia de la Embajada de Costa Rica, misiles que vienen desde Gaza y yo los he visto donde vienen. Acompañé a parte del equipo diplomático de Benjamín Netanyahu y estando en un hospital en Ashkelon, tuvimos que irnos al refugio porque estaban disparando misiles a un hospital'. Teníamos que ir un promedio de 13 a 16 veces al día a los refugios porque sonaban las alarmas, aunque nunca pasó nada.

A mí una vez me pasó que iba manejando el carro, cuando en eso sonaron las alarmas e hice lo que el protocolo dice, parar el carro en media pista y tirarme boca abajo con las manos en la nuca hasta que dieran la señal de que había pasado el peligro, con el traje lleno de tierra y de todo, pero yo de vino, como soy de Coronado, volví a ver de reojo para atrás y vi como venían los cuatro misiles de allá del horizonte donde estaba Gaza y vi otros cuatro que los interceptaron en el aire y me olió a dinamita.

Yo todas esas historias las contaba y aquí el Frente Amplio y los que se manifestaban frente a la embajada de Israel, pedían mi destitución y pedían que me llamaran en consultas. Nunca me llamaron en consultas.

A mí me pareció un poco raro cuando unos meses después me pasan a La Habana, el predecesor mío había sido del Frente Amplio, doña Laura lo nombró. Yo nunca creí que me fueran a dar el beneplácito.

Ya yo estoy acostumbrado, yo informo lo que pasa, lo que yo veo, no lo que yo leo.

-¿Cuál es su posición en torno al conflicto Israel-Palestina?

Todo el mundo sabe que yo soy amigo de Israel, todo el mundo sabe que yo tengo muchos amigos israelíes en la Cancillería y en el gobierno israelí, en universidades israelíes y en el pueblo de Israel. Yo soy enemigo de los conflictos, pero los entiendo, para eso me pagan en la universidad.

-Usted dice que es amigo de Israel, ¿pero tampoco es enemigo de Palestina?

Exactamente, cuando Costa Rica votó la resolución 181 que creó el Estado de Israel, esa resolución dice: 'Se crearán dos Estados, uno judio y otro árabe'. Nosotros con eso mostramos la disposición a reconocer a Palestina. Yo siendo embajador en Israel, la primera vez, como estaba en Jerusalén, me reunía constantemente con gente de Palestina, del gobierno de Palestina, a pesar de que no teníamos relaciones diplomáticas. Cuando yo era vicecanciller tuvimos una agencia de cooperación. Ahora don Manuel está creándola, se le olvidó decir que ya existía, se le olvidó decir reviviéndola.

No teníamos relaciones diplomáticas, pero teníamos encuentros políticos muy constantes.

Natasha Cambronero

Natasha Cambronero

Editora de la Unidad de Investigación y Análisis de Datos. Máster en Periodismo de Investigación, Datos y Visualización de la Universidad Rey Juan Carlos de España. Licenciada en Comunicación de Mercadeo y periodista graduada por la Universidad Latina. Recibió el premio de La Nación como “Redactora del año” en el 2016.