Aarón Sequeira. 30 julio
Para establecer un contrato de teletrabajo, el empleador y el teletrabajador deben acordar un monto de gasto por energía eléctrica y asegurarse de que la persona tenga acceso al equipo, programas y demás implementos necesarios. Foto: Mayela López
Para establecer un contrato de teletrabajo, el empleador y el teletrabajador deben acordar un monto de gasto por energía eléctrica y asegurarse de que la persona tenga acceso al equipo, programas y demás implementos necesarios. Foto: Mayela López

Los diputados aprobaron en primer debate, este martes, el proyecto de Ley para regular el teletrabajo, iniciativa que busca establecer las condiciones de contrato y del entorno necesarias para que las personas puedan trabajar desde sus casas.

La iniciativa contó con el voto unánime de los 52 diputados presentes en el momento de la votación y el presidente legislativo, Carlos Ricardo Benavides, señaló el próximo 6 de agosto como fecha para la votación en segundo debate.

Entre las regulaciones del teletrabajo que establece el proyecto, están un acuerdo entre patrono y empleado para fijar el costo de la energía eléctrica que use el trabajador para sus labores, así como las conexiones a Internet y los programas informáticos.

También, se deberá determinar en el contrato los desplazamientos que se deban realizar para asuntos laborales.

Paola Vega, del Partido Acción Ciudadana (PAC), manifestó que el proyecto aprobado permite aterrizar conceptos tan abstractos como ‘reactivación económica’ y ‘descarbonización', además de hacerlos operativos con “una ley fácilmente ejecutable".

“Cuando el Gobierno emitió un decreto del 2015, solo para entidades del Estado, calculaba una reducción de 60 toneladas de dióxido de carbono por año. Si a eso se suma el sector privado, se habla de una reducción mucho más significativa”, dijo.

Aunque en general se tendría que proporcionar al empleado los equipos necesarios para su trabajo, también se permite que el empleado utilice sus propias herramientas informáticas para su labores.

Si bien la iniciativa establece la flexibilidad en los horarios del teletrabajo, sí debe acordarse una jornada entre empleador y teletrabajador.

De acuerdo con Pablo Abarca, expresidente de la Comisión de Económicos, se hizo un gran esfuerzo y un genuino ejercicio de construcción entre las fracciones, para acumular textos heredados por los exdiputados Antonio Álvarez Desanti y Otto Guevara, por ejemplo.

“Eso permitió un nuevo expediente, firmado por los nueve diputados de la comisión y eso facilitó el trabajo y una venia previa para el avance”, detalló.

La idea de la regulación de esta modalidad de empleo es que, bajo ningún motivo, pueda el patrono variar las condiciones salariales ni de acceso a la información de la persona que realice el teletrabajo.

Igualmente, se consolida el derecho que tienen las personas de acceder voluntariamente a esta modalidad de trabajo.

El actual presidente de Económicos, Roberto Thompson, destacó el proyecto como un instrumento para la reactivación. “Yo estoy de acuerdo con don Pablo Abarca, en que estos son hechos, no palabras”, comentó.

Según el liberacionista, si se logra implementar el teletrabajo para al menos la mitad de los funcionarios que tienen perfil para hacerlo, “se podría reducir en 24.000 vehículos por día el flujo en la Gran Área Metropolitana y se reduciría la cantidad de combustible consumido en 48 millones de litros al año”.

Aunque el proyecto no establezca un sitio determinado para el cumplimiento de las funciones del teletrabajador, sí aclara que es diferente al de la empresa.

Eso sí, el proyecto mantiene que una persona debe tener las condiciones adecuadas para cumplir con su trabajo, allí donde sea que lo realice.

Antes de que se votara la iniciativa en su primer debate, se aprobó una moción de fondo, del frenteamplista José María Villalta, que mantuvo el derecho de la persona teletrabajadora a las pólizas previstas para el trabajo presencial en el Código de Trabajo.

Antes, en la Comisión de Económicos, se había hecho una modificación que ponía en riesgo el acceso a ese tipo de seguros por riesgos de trabajo.

Como riesgos del teletrabajo, el proyecto incluye los accidentes y enfermedades que les ocurran a los teletrabajadores, la agravación o reagravación como consecuencia directa, inmediata e indudable de los accidentes y enfermedades.

Aparte de poder realizarse en el sector privado, para el sector público se podría aplicar el teletrabajo en todas las instituciones centralizadas y descentralizadas, así como al régimen municipal.

Villalta destacó la aprobación no solo por los beneficios en reducción de emisiones contaminantes y del gasto en combustibles, sino por el acuerdo de aprobar una iniciativa que ha hecho cerca de 10 intentos de prosperar en el Congreso.

“Esperamos que se multiplique, porque bien regulado y bien aplicado, es una iniciativa donde ganan los trabajadores, ganan las empresas y la sociedad”, dijo el frenteamplista.