Los diputados aprobaron este miércoles, en segundo debate, un proyecto de ley que amplía los plazos de concesión de las marinas y atracaderos turísticos a 40 años y permite que las prórrogas se asignen por dos décadas.
Además, establece que embarcaciones extranjeras de una extensión igual o superior a 24 metros puedan desarrollar actividades de transporte acuático, buceo y de recreo en el país, bajo la modalidad de arrendamiento o charteo.
El plan tuvo la aprobación unánime de los 47 congresistas presentes en el plenario a la hora del segundo debate y fue propuesta por Rodolfo Peña, de la Unidad Social Cristiana (PUSC).
La iniciativa, bajo expediente 21.990, es una reforma a la Ley de concesión y operación de marinas turísticas que, según sus proponentes, busca generar mayores oportunidades de empleo en el país, en un contexto de grandes efectos negativos en las zonas costeras.
Actualmente, la ley permite la concesión de marinas y atracaderos hasta por 35 años y avala prórrogas de diez años; por otra parte, hoy la legislación no contempla la posibilidad de entregar licencias de charteo a embarcaciones de bandera extranjera.
En terminología aduanera, el charteo se conoce como el arrendamiento por viaje o por periodo de tiempo, de un medio de transporte, usualmente aéreo o marítimo, para el traslado de pasajeros o de carga.
La iniciativa permite que naves de bandera extranjera obtengan una autorización para realizar este tipo de actividades turísticas, de recreo y deportivas, emitida por el Instituto Costarricense de Turismo (ICT), además de formalizar un contrato con una marina turística y cumplir con los requisitos establecidos vía reglamento.
En caso de que la embarcación dedicada al charteo incurra en delito de narcotráfico, lavado de dinero, tráfico de personas, explotación sexual o cualquier otra violación penal, perderá su licencia, y se obligará al capitán y su tripulación a abandonar el país en 24 horas.
El pago para obtener esa licencia será de un 2,5% de los ingresos brutos del servicio.
En cuanto a la permanencia de embarcaciones extranjeras en marinas o atracaderos, el plazo será de seis meses, prorrogables hasta cumplir dos años, momento en que la nave deberá cumplir 90 días fuera de aguas nacionales, para optar nuevamente por el régimen de importación temporal.
Las autoridades costarricenses tendrán que tramitar los permisos de trabajo de una tripulación extranjera de estas embarcaciones en 10 días hábiles, bajo régimen de charteo, y se les podría otorgar una categoría especial migratoria, a solicitud de la capitanía de puerto de la marina correspondiente.
Esas condiciones solo se podrán obtener cuando no se posea antecedentes penales ni condenatoria ni en Costa Rica ni internacional.
Polémica entre Carlos Ricardo Benavides y Paola Vega
Aunque la mayoría de discursos sobre el proyecto se enfocaron en sus bondades, el debate de la iniciativa fue escenario de choque entre el liberacionista Carlos Ricardo Benavides y la oficialista Paola Vega.
La discordancia llegó cuando el verdiblanco lanzó críticas, sin decir nombres, a agrupaciones que en periodos anteriores se habían opuesto a la aprobación de proyectos que impulsaran la concesión de marinas y atracaderos, según Benavides con base en discursos “seudoambientales”.
“Ha habido, durante muchos años, una especial dificultad para desarrollar nuestras costas. Este tema de marinas era absolutamente condenable por parte de algunos partidos políticos y algunas personalidades hasta hace poco. ¡Un miedo, un horror, puros pretextos!”, dijo Benavides.
Dijo, además, que esos miedos fueron de “carácter ambiental, seudoambiental unos, o de carácter social otros”, y alegó que se ha podido avanzar de a poquitos, lo que cree que ha impedido un mejor avance de la industria turística. También, dijo que a muchos les cuesta entender el rol del turismo y las marinas.
Agregó que desarrollar una marina o atracadero cuesta años y años de permisos, de oposición e, incluso, de persecución política a las empresas que buscan hacerlo.
Al vuelo de las críticas de Benavides, la congresista Paola Vega, del PAC, dijo que primero no iba a intervenir, pero luego de las palabras del verdiblanco acotó que le resultó necesario traer a colación la memoria histórica frente a esas posiciones.
“Hay políticos que tienen la desfachatez, por la época electoral, de querer reescribir la historia y creer que la gente es tan tonta para no recordar las cosas que han pasado. Lamentablemente se van para no escuchar”, reclamó Vega, pues Benavides no se encontraba en el plenario durante su intervención.
Agregó que las marinas no se frenaron por un juego perverso de gente que juega al ambientalismo, pues dijo que en realidad se querían aprobar en la Asamblea, años atrás, proyectos para evitar las evaluaciones de impacto ambiental de las marinas.
La oficialista recordó que en una comisión legislativa plena se frenó un proyecto, cuando ella era asesora de Claudio Monge, en el periodo 2010-2014 y Benavides era ministro, para “volarse por completo los estudios de impacto ambiental de la Ley Orgánica del Ambiente”.
“Ese juego macabro que se dio, parece hoy que se quiere reescribir, pero una cosa es establecer el aprovechamiento turístico bien hecho y otra cosa son las suciedades que se han querido hacer en la Asamblea, históricamente”, apuntó.
Vega dijo que, dichosamente, hay gente que sí tiene buena memoria. La congresista también hizo referencia a los congresistas que frenan el proyecto que prohíbe la exploración petrolera y que promueve la pesca de arrastre como “enemigos del ambiente” y dijo que legisladores así “se creen tener el tupé de definir qué es ambientalismo y qué es seudoambientalismo”.
“Las discusiones quedan grabadas y la gente tiene memoria, por más que algunos crean que en época electoral pueden quitarse el ropaje que han vestido por cuatro años o una década, la gente recuerda quién ha sido enemigo del ambiente”, sentenció Vega.
Luego del escarceo entre ambos congresistas, finalmente se aprobó la iniciativa de forma unánime.
