Cada voto emitido en el exterior costó ¢23.818; más del triple del estimado

Por: Mercedes Agüero, Hugo Solano C. 5 febrero, 2014
Las juntas josefinas fueron las primeras en escrutarse y las del extranjero serán las últimas.
Las juntas josefinas fueron las primeras en escrutarse y las del extranjero serán las últimas.

La baja asistencia de electores a las urnas abiertas fuera de nuestras fronteras y en la Isla del Coco elevó el costo unitario de cada sufragio emitido en esos lugares.

Los cálculos se desprenden de los resultados preliminares de la elección del domingo que terminó en un virtual empate entre los partidos Acción Ciudadana y Liberación Nacional, lo que obligará a una segunda vuelta el 6 de abril.

La situación además motivó que ayer el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) iniciara el conteo manual de votos para presidente bajo la vigilancia de fiscales acreditados por los partidos políticos.

En este proceso participan además cinco magistrados del TSE, quienes incluso lo harán el sábado.

El recuento se extenderá por unas dos semanas. Después seguirá la revisión de las papeletas para diputados, aunque solo en los casos que sea requerido, explicó Gustavo Román, asesor político del TSE.

Caro voto en exterior. El abstencionismo en el extranjero fue de un 78,10%, reveló el Tribunal.

Debido a que solo 2.771 residentes fuera del país –de más de 12.654 inscritos– acudieron a sufragar, el costo por cada voto subió a ¢23.818.

Este monto resulta de dividir la inversión de ¢66 millones realizada en el proyecto entre la cantidad efectiva de electores.

El Tribunal había estimado una mayor participación y, así, cada sufragio costaría ¢5.215 por voto.

No obstante, la entidad alega que la inversión es la misma, ya que no puede depender de la cantidad de votantes que acuda a ejercer ese derecho.

Héctor Fernández, director del Registro Electoral del TSE, resaltó que el costo por sufragio aquí es menor en comparación a otros países.

Para Óscar Cortés, un costarricense radicado en Canadá, la escasa asistencia a las urnas obedece en parte a la poca información previa, a que no hay estímulo al votante y a la falta de recursos de los partidos políticos y de las embajadas para colaborar con el proceso.

Cortés recorrió 800 kilómetros en bus y desembolsó $160 solo en transporte para poder llegar hasta las urnas habilitadas en Ottawa.

“ El cónsul en Ottawa fue el que organizó la capacitación de los miembros de mesa. Todo fue voluntariado, debo reconocer”, agregó.

Pocos en Isla del Coco. Otros votos que salieron caros en la elección del domingo fueron los cinco emitidos en la Isla del Coco, ubicada a 600 kilómetros de Golfito.

Para llegar allá se gastaron ¢5 millones solo en combustible.

Fernández explicó que hay un convenio entre el Tribunal y el Ministerio de Seguridad Pública que establece la disponibilidad de una embarcación para llevar el material electoral a la Isla y recogerlo. Al TSE le toca sufragar el costo del carburante del barco.

El administrador de ese parque nacional, Fernando Quirós, afirmó que en el padrón tiene 28 personas enlistadas, pero, por ahora, hay 21 guardaparques y administrativos trabajando. Además, como se dividen en dos grupos, el domingo solo había en el lugar 11 personas.