Rebeca Madrigal Q.. 14 mayo
Exviceministro de Trabajo, Harold Villegas. Fotografia Marcela Bertozzi
Exviceministro de Trabajo, Harold Villegas. Fotografia Marcela Bertozzi

El Ministerio de Relaciones Exteriores abortó el nombramiento como cónsules de dos figuras vinculadas al expresidente de la República, Luis Guillermo Solís, y al Partido Acción Ciudadana (PAC), por carecer de un requisito, aunque ya habían iniciado las capacitaciones previas para iniciar funciones.

La razón, según Cancillería, es que ambos son politólogos, por lo que no tienen las profesiones que exige el Estatuto de Servicio Exterior.

La oficina de comunicación de la Casa Amarilla informó a La Nación de que los nombramientos no se habían concretado.

Sin embargo, tanto la exasistente de Luis Guillermo Solís, Verónica Fernández, el exviceministro de Trabajo, Harold Villegas, habían sido invitados a participar en las capacitaciones previas para asumir el cargo de cónsultes esta semana.

Ahora, tendrían que abandonar la inducción a partir de este miércoles. Estas figuras serían los cónsules en México y Ecuador, respectivamente.

Cancillería negó este martes haber confirmado las designaciones, pues existían solo expectativas y no actos en firme.

Este martes, Casa Presidencial, a través del ministro de la Presidencia, Rodolfo Piza, dijo que hubo una reunión entre el Canciller Manuel Ventura y el presidente de la República, Carlos Alvarado, sobre este tema, aunque delegó cualquier pronunciamiento al ministro.

Consultada este martes por la mañana, Verónica Fernández dijo a La Nación que se encontraba en un periodo de capacitación en Cancillería y en otras entidades como Migración y el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), sin precisar a qué correspondía.

Migración confirmó que, para esta semana, preparó un curso para cónsules acerca de temas migratorios, como repatriación, documentos de viaje, pasaportes, permanencia en Costa Rica, así como normativa y procedimiento en materia de visas.

Por su parte, al ser consultado sobre su posible designación, Villegas indicó que no tenía autorización para dar declaraciones.

Ambas figuras tienen afinidad o han trabajado con el PAC y la administración Solís Rivera.

Fernández fue la asistente de Solís en Casa Presidencial y asesoró durante el primer año de esta administración a la diputada oficialista Carolina Hidalgo, quien fue presidenta del Congreso entre mayo de 2018 y mayo de este año.

Villegas, en tanto, fue viceministro de Trabajo cuando el ahora presidente de la República era el jerarca de esa cartera. Sin embargo, renunció en noviembre de 2016, después de trascender su participación en una fiesta “complicada” en un edificio público.

Esa renuncia fue avalada por Alvarado, que en su momento declaró que Villegas “tenía una responsabilidad política ineludible”.

Vínculos políticos

Estas no habrían sido las únicas designaciones de rangos diplomáticos a figuras del PAC y de Luis Guillermo Solís.

Entre otros nombramientos con vínculos políticos están seis exministros de Solís, la exvicepresidente de la República, y dos exmiembros de la cúpula de la agrupación política.

En Estados Unidos, Fernando Llorca asumió como embajador en la actual administración, tras haber ocupado dos puestos en los últimos cuatro años. Primero, fue nombrado por Luis Guillermo Solís como ministro de Salud, y luego como presidente ejecutivo de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), puesto en el que se mantuvo hasta agosto de 2018.

La exministra de Educación de Solís, Sonia Marta Mora, es la embajadora en Francia actualmente.

Entre los primeros nombramientos también estuvo el de Ana Helena Chacón, exvicepresidente de la República entre el 2014 y 2018. Actualmente se desempeña como embajadora en España.

Emilio Arias, quien fungió como viceministro de Telecomunicaciones y ministro de Bienestar Social en la administración Solís, fue designado como embajador en Guatemala.

Otro de los más cercanos a Luis Guillermo Solís, Sergio Alfaro, es actualmente el embajador de Costa Rica en Bélgica y la Unión Europa. Alfaro fue diputado del PAC, y presidente ejecutivo del Instituto Nacional de Seguros y ministro de la Presidencia de Solís en los últimos años.

De la pasada administración también ocupa un puesto en el exterior, Mauricio Herrera, quien ocupó el ministerio de Comunicación y ahora se encuentra como embajador en Honduras.

Una de las designaciones más recientes es la de María Fullmen Salazar, exviceministra de Seguridad en la administración de Solís y ministra de Bienestar Social en los primeros meses del gobierno de Carlos Alvarado.

Al presentar su renuncia, ‘por razones personales’ se consultó a Casa Presidencial si la funcionaria sería asignada en una embajada, pero no fue confirmado de inmediato. Fue hasta un mes después, en febrero, que se designó como embajadora en Colombia.

Otros afiliados del PAC también están nombrados en el exterior.

Es el caso de Rodrigo Carazo, exdiputado y expresidente de la agrupación política del PAC, quien es el embajador ante las Naciones Unidas.

Con ese vínculo también está nombrado Ronald Flores, exsecretario general del PAC, en Italia con el rango de embajador.

Aval

Los nombramientos ‘a dedo’ en la Cancillería no son nuevos; recientemente, la excanciller y vicepresidente de la República, Epsy Campbell, había sido criticada por nombrar el cuerpo de directores sin concursos de por medio, sino como plazas de confianza, por un malentedido legal, según defendió, hasta que un procedimiento de la Procuraduría General de la República (PGR) corrigió esos nombramientos.

Pero la discrecionalidad en el caso de los embajadores es avalado por el canciller de la República, Manuel Ventura, quien defendió estas designaciones como una práctica natural de la política exterior de los países, según declaraciones suyas dadas a La Nación, al inicio de su gestión.

“En casi todas las cancillerías hay una cuota de nombramientos para profesionales y una de políticos. El embajador es el representante personal del presidente de la República, así que tiene la discrecionalidad para elegir cierta gente”, dijo en enero, al mismo tiempo que reconoció que los nombramientos de Campbell dañaron la imagen de la Cancillería.