La Asamblea Legislativa inauguró oficialmente su nuevo edificio este miércoles, cinco meses después de empezar a utilizarlo y en medio de protestas de las universidades públicas en contra del proyecto de Ley Marco del Empleo Público.
Esas manifestaciones, anunciadas desde horas antes, generaron desorden en el manejo de la actividad, principalmente en el ingreso de los invitados externos y del presidente de la República, Carlos Alvarado, así como en la colocación de los medios de comunicación.
Al acto solamente asistieron 40 de los 57 diputados, así como los presidentes de la Corte Suprema, Fernando Cruz; y del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), Luis Antonio Sobrado.
También estuvieron representantes del Fideicomiso del Banco de Costa Rica dueño del edificio, así como el arquitecto Javier Salinas, quien declinó dar declaraciones a La Nación, pues adujo que se lo impide una cláusula de confidencialidad.
Originalmente, la actividad se habría realizado en la escalinata que está al frente del edificio, en el costado frente a la Plaza de la Democracia.
Sin embargo, la presencia de los manifestantes universitarios obligó a trasladar el evento al Salón de Expresidentes y Expresidenta de la República, el cual está ubicado a la derecha de la entrada principal del inmueble.
Durante toda la inauguración se escuchó música de la tumbacocos que llevaron los manifestantes, que chocaba con las notas interpretadas por la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN), ubicada también detrás del puesto de seguridad de la entrada principal.
Polémica placa
Luego de discursos de un representante del BCR, del director ejecutivo de la Asamblea, Antonio Ayales; del presidente del Congreso, Eduardo Cruickshank, y del mandatario, estos dos últimos develaron la placa conmemorativa de la inauguración del inmueble.
Dos días antes, cuando empleados de la empresa administradora estaban probando poner la placa en el lugar que ocuparía, se dio a conocer que contenía varios errores, letras solo en mayúscula sin tildes, el apellido de Cruickshank mal escrito, así como la palabra equidad con una e adicional.
El Departamento de Prensa y Protocolo aseguró que se trataba de una placa de prueba y no la definitiva. Sin embargo, en realidad la placa develada era la misma, salvo que se le habían corregido las letras adicionales, el apellido del presidente y algunas comas y puntos.
Ayales comentó que se había hecho con letras mayúsculas siguiendo un estilo antiguo, similar al que tienen las placas colocadas en la Rotonda de la Patria, un salón del antiguo edificio parlamentario donde hay placas que contienen varias proclamas importantes.
El martes, se intentó conversar con Cruickshank sobre el texto y varios detalles de la placa, que los diputados criticaron en su chat interno; no obstante, declinó dar declaraciones sobre ese asunto.
Una de las fuertes críticas se centró en que el monumento contiene los nombres de los seis legisladores del Directorio actual, que solamente han ejercido durante el traslado de las antiguas instalaciones a las nuevas.
Varios comentarios de los diputados, escritos en ese chat, indicaban que habría sido mejor una placa sin nombres.
La ‘mejor representación del pueblo’
En su discurso inaugural, Eduardo Cruickshank aseguró que el nuevo edificio legislativo es “emblemático y simbólico” y “el que mejor representa la esencia de la soberanía popular y la democracia política”.
“La Asamblea Legislativa, por el ámbito de su representación política y multipartidista, expresa de mejor y mayor manera la amplia voluntad popular, resultado también de procesos electorales”, manifestó el restauracionista.
Luego, Cruickshank volvió a asegurar que el edificio inaugurado “es la mejor representación del pueblo costarricense” y dijo que, por eso, el edificio es la “casa del pueblo costarricense”.
Además, el jerarca parlamentario hizo un reconocimiento a los directorios legislativos que, desde el 2010, se enfocaron en construir la nueva sede legislativa.
“Pusieron su entusiasmo, dedicación, esfuerzo y compromiso en darle al Poder Legislativo el edificio que se merece”, acotó.
En su intervención, Carlos Alvarado hizo un llamado a la unión, a través del relato de una historia narrada por el antiguo historiador Heródoto de Halicarnaso, sobre la guerra entre medos y lidios, en medio de la cual se tuvo noticia del primer eclipse de la historia.
Su metáfora intentaba comparar bandos encontrados en la actualidad, y comparar la pandemia del covid-19 con un eclipse que, a criterio del gobernante, debería servir para unir a grupos en pugna, por el bien del país.
