Josué Bravo. 18 septiembre
El presidente de la República, Carlos Alvarado, firmó este miércoles la ley para regular el teletrabajo en Costa Rica. La actividad se realizó en la empresa Avantica, en Los Yoses, San Pedro de Montes de Oca. Lo acompañan a su izquierda los diputados Pablo Abarca, Erick Rodríguez; y Karine Niño. A su derecha, los jerarcas de Trabajo y Ciencia y Tecnología, Steven Núñez y Luis Adrián Salazar. Foto: Roberto Carlos Sánchez / Presidencia
El presidente de la República, Carlos Alvarado, firmó este miércoles la ley para regular el teletrabajo en Costa Rica. La actividad se realizó en la empresa Avantica, en Los Yoses, San Pedro de Montes de Oca. Lo acompañan a su izquierda los diputados Pablo Abarca, Erick Rodríguez; y Karine Niño. A su derecha, los jerarcas de Trabajo y Ciencia y Tecnología, Steven Núñez y Luis Adrián Salazar. Foto: Roberto Carlos Sánchez / Presidencia

Más de 12.000 trabajadores, en su mayoría del sector público, realizan teletrabajo en el país.

La cifra fue suministrada este miércoles por Steven Núñez, ministro del Trabajo, luego de que el presidente de la República, Carlos Alvarado, firmara la nueva ley que regula y fomenta esta modalidad de empleo a distancia.

Dicha actividad se realizó en Avantica, una empresa ubicada en Los Yoses, San Pedro de Montes de Oca, dedicada al desarrollo de software que implementa teletrabajo para el 70% de sus 450 empleados en el país.

Según Núñez, si unas 60.000 personas, la mitad de trabajadores que pueden optar al teletrabajo en el Gran Área Metropolitana (GAM), se acogen a esta modalidad, implicaría que 24.000 vehículos dejarían de transitar a diario por las carreteras en la zona.

Eso, aseveró el ministro, a la vez reduciría el consumo de combustibles en 48 millones de litros al año, lo cual beneficiaría al ambiente con la disminución en la emisión de dióxido de carbono en 28.600 toneladas métricas anuales.

Sostuvo que al realizar teletrabajo una persona reduce sus gastos en ¢320.000 al año en rubros como transporte, mientras que una empresa se ahorra ¢270.000 anuales por empleado por concepto de energía, agua, mobiliario, espacio físico, mantenimiento y otros.

Por su parte, el presidente Alvarado destacó que el teletrabajo genera calidad de vida a los trabajadores, al evitar el traslado de su casa a la empresa, y viceversa.

La nueva legislación aplica para el sector público y privado, y se puede implementar en áreas como las administrativas, de asesoría jurídica o de tecnologías.

También establece los derechos y responsabilidades tanto de los patronos como de los empleados para que estos últimos puedan trabajar desde sus casas, bajo acuerdo voluntario. Es decir, brinda seguridad jurídica para su implementación.

Por ejemplo, el patrono tendrá la obligación de proveer el equipo y los programas que requiera el teletrabajador, aunque este podrá elegir voluntariamente utilizar sus propios implementos.

Quienes opten por esta modalidad recibirán los mismos beneficios laborales, así como el mismo monto del salario, seguro del riesgo de trabajo o viáticos en caso de ser necesario.

Además, las partes podrán fijar el costo de la energía eléctrica, las conexiones a Internet y los programas informáticos que use el trabajador para sus labores, cuyos pagos debe asumir el patrono.

Ello implica que el empleado dispone de mayor tiempo para compartir con su familia o continuar con los estudios, explicó el mandatario.

Por su parte, el Ministerio de Trabajo sostuvo que esta modalidad contribuye con la eficiencia y la gestión, optimiza el uso de tecnologías disponibles, reduce costos en planta física y aumenta la productividad.

También reduce presas en carreteras e impacta de manera positiva al medio ambiente.

“El mejor beneficio es el tiempo”

Suyen Rojas, ingeniera en sistemas, labora para Aviantica desde hace tres años y hace teletrabajo desde hace dos años desde su domicilio en Cartago centro.

“El mejor beneficio es el aprovechamiento del tiempo. En mi caso, tengo una hija y me ha permitido desayunar con ella, almorzar con ella y cuando termino la jornada estoy siempre en mi casa.

El teletrabajo se aplica en el sector privado desde finales de la década del 90 y en el público a partir del 2006, pero no había una ley que brindara seguridad jurídica a esta modalidad. María Fernanda Lobo, quien trabaja en la agencia de Relaciones Públicas Imacorp, algunos días realiza teletrabajo desde su casa. Foto: Mayela López
El teletrabajo se aplica en el sector privado desde finales de la década del 90 y en el público a partir del 2006, pero no había una ley que brindara seguridad jurídica a esta modalidad. María Fernanda Lobo, quien trabaja en la agencia de Relaciones Públicas Imacorp, algunos días realiza teletrabajo desde su casa. Foto: Mayela López

“Me da tiempo de leer, salir a caminar, pasar por la basílica (de los Ángeles) y es una infinidad de actividades como ejercicio físico. No atravieso presas para ir al trabajo. Viajar a San José significaría invertir cuatro horas de mi vida en transportarme”, manifestó Rojas.

La ley de teletrabajo ofrece la posibilidad de establecer una jornada flexible, siempre y cuando así sea acordado por el patrono y el empleado, y no afecte los procesos de trabajo. Sin embargo, la jornada semanal no puede exceder las 10 horas diarias y las 48 horas semanales.

El contrato entre la partes también debe indicar si el patrono podrá convocar al empleado a reuniones en días de teletrabajo, de ser necesario, así como los criterios de medición, evaluación y control del colaborador.