Si algo caracterizó el primer debate que anoche sostuvieron los candidatos Rolando Araya (PLN) y Abel Pacheco (PUSC), fue la poca discusión de sus propuestas, desplazada por la sorna y la ironía.
Sus planteamientos no impactaron ni centralizaron la polémica, pero tampoco hubo ataques directos entre ambos.
Más bien, se limitaron a protagonizar roces, a cruzarse insinuaciones y a tratar de evidenciar aparentes debilidades en sus programas de gobierno.
Araya, del Partido Liberación Nacional (PLN), y Pacheco, del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), tuvieron el primer encuentro público en el auditorio de la Universidad Latina, en Lourdes de Montes de Oca, entre las 7 y 9:03 p. m.
Acompañados por familiares y sus más cercanos asesores, se refirieron a los seis temas en que fue estructurado el foro.
Estos fueron, en su orden: educación, seguridad ciudadana, corrupción y narcotráfico, agricultura, combate a la pobreza y economía.
En cada uno de esos bloques, lanzaron ideas, ofertas o compromisos, pero no profundizaron en sus planteamientos.
Mientras, en el auditorio y fuera de él, decenas de personas de cada uno de los partidos avivaron el ambiente con palabras de apoyo o de crítica, dependiendo del candidato de sus simpatías. (nota aparte) .
Táctica del PUSC
Desde un principio, Pacheco, diputado y psiquiatra, y quien en el transcurso del debate solo citó algunas ideas puntuales, hizo énfasis en criticar los planteamientos que Araya formuló la semana anterior en su programa de gobierno.
Trató de sacar aparentes contradicciones o debilidades entre los compromisos del liberacionista en áreas como la educación, seguridad ciudadana, corrupción y narcotráfico y pobreza.
Araya, ingeniero civil, respondió con cierta ecuanimidad las interrogantes del socialcristiano, a quien constantemente le señaló que leyera bien o le dijo que no entendía sus propuestas.
Pero luego que Pacheco lo retó a que señalara en cuál parte de su programa de gobierno se hacía referencias a las acciones contra el narcotráfico, Araya comenzó a reaccionar con cierta molestia.
El intento de Pacheco por irritar a su adversario lo que pareció ser una táctica del PUSC tomó fuerza cuando el liberacionista subió su tono, en el bloque de preguntas sobre agricultura.
Frente a la insistencia de Pacheco, Araya usó frases como "restregarle los papeles en la cara" y "don Abel no contesta".
Del otro lado
El candidato liberacionista, quien también en varios momentos de la polémica sacó párrafos del programa de gobierno de la Unidad, apostó por tratar de vincular a Pacheco con la gestión del gobierno de Miguel Ángel Rodríguez.
Esto lo dejó claro cuando, al criticar la falta de una estrategia en seguridad ciudadana, se refirió al aumento de delitos y secuestros a partir de 1998 y le pidió a Pacheco un comentario sobre esa situación.
También, intentó asociar una propuesta de Pacheco de asistir a los agricultores para que cambien de actividad con declaraciones similares a las que en algún momento dio el ministro Alberto Dent, cuando estuvo al frente de la cartera de Agricultura y Ganadería.
En esta misma dirección, le pidió al socialcristiano propuestas frente lo que él percibe como un aumento de la pobreza en el país y lanzó críticas a programas de vivienda de la actual administración.
Pacheco no asumió una defensa decidida de la gestión gubernamental del PUSC y más bien sus respuestas fueron generales.
Solo en un caso, en lo que pareció ser un intento fustigar al PLN, criticó medidas económicas de gobiernos liberacionistas.
Esto sucedió cuando Araya calificó de "neoliberales" algunos puntos del programa de gobierno del PUSC. Frente a ello, Pacheco le respondió que ese tipo de acciones fueron ejecutadas por las administraciones Monge Álvarez (1982-86), Arias Sánchez (86-90) y Figueres Olsen (94-98).
En otro, aspecto, en cuanto a la deuda interna y el déficit fiscal, el aspirante liberacionista intentó evidenciar falta de contenidos puntuales en las propuestas del socialcristiano.