“Montados”, pero en tremenda fiesta. Así llegaron muchos la tarde de ayer al Paseo Colón y la avenida segunda, donde disfrutaron del tope nacional 2006.
Desde las aceras, balcones de edificios, toldos y cajones de vehículos convertidos en tarimas surgían espontáneamente gritos, aplausos y picantes piropos para los jinetes.
Si no que lo diga Gabriel Bolaños, con su caballo Eclipse, quien se vio asediado por un grupo de efusivas damas apostadas frente al antiguo cine Universal.
“Los dos (montador y caballo) están muy bien. ¡Qué bárbaro, ese hombre es el ángel Gabriel!”, gritó, sin tapujos, Lisbeth Jiménez.
Las muchachas se acercaron al joven y, en un abrir y cerrar de ojos, Stephannie Ugalde, otra integrante del grupo, compartía el lomo de Eclipse con Gabriel, quien por supuesto, no dudó en “sacrificarse”.
Pero si esto ocurría desde la bancada de los espectadores, del lado de los protagonistas, donde predominaba el sexo masculino, no se podía esperar menos.
Los jinetes, algunos tan glamurosos como sus caballos pura sangre, y otros tan sencillos como sus bestias de trabajo, dieron rienda suelta a la diversión.
Buen clima. La brisa fría que soplaba y las nubes negras que cubrían la capital no fueron los mejores aliados para vendedores de sombreros, anteojos de sol y gelatinas.
Pero el frío no impidió el disfrute a nadie. A falta de los rayos de sol, los asistentes de a pie y también los de a caballo buscaron calor en las múltiples bebidas que se distribuían sin reparo en latas, botellas, vasos plásticos y cachos.
Los más organizados llevaron mesas, sillas, hielera, boquitas y sandwiches para no castigar el estómago con solo líquidos.
Eso sí, todos se cuidaron de no perder los estribos para que el tope, que esta vez fue organizado por la Municipalidad de San José, no perdiera el orden con que se inició.
