Otto Vargas M. ovargas@nacion.com Redactor de La Nación
El 2 de julio del 2003, mientras piloteaba a 4.000 metros de altura cerca de punta Uvita, en Osa, el piloto Sergio Cabrera Alvarado enfrentó una decisión que salvó la vida de 11 pasajeros y la del copiloto José Andrés Rodríguez Chavarría.
Tras sufrir la aeronave una pérdida de potencia, a causa de un desperfecto mecánico, Cabrera se vio en la necesidad de hacerla planear durante cuatro minutos.
Entonces se vio obligado a improvisar un arriesgado aterrizaje en un pequeño campo de aterrizaje, utilizado por "ultraligeroso/oo (planeadores).
Los expertos de la Unidad de Investigación de Accidentes Aéreos (Aviación Civil) destacaron, en su informe A-09-03-DGAC, que pese a la existencia de condiciones para una tragedia, el experimentado aviador logró sortear los peligros.
Detalla que el piloto de Servicios Aéreos Nacionales (SANSA) venció a la adversidad por:
desviarse de su ruta en busca de un lugar apto para un aterrizaje de emergencia;
descender sobre una pista corta con una superficie de zacate húmedo;
aterrizar con el viento de cola, que empujó la aeronave hacia el frente y dificultó el frenado;
esquivar una serie de árboles al final del tramo, así como la carretera que conduce a Palmar Norte.
Cabrera logró desviarse antes de cruzar esa vía, aunque eso le costó que un ala chocara contra una palmera.
Pese a los daños sufridos por la aeronave, ninguna persona resultó herida.
Como resultado de lo ocurrido, Aviación Civil previno a SANSA a fin de que preste "mayor atención al mantenimiento de los motores y su programa de rotación en las distintas aeronaveso/oo. También recomendó "vigilar los tiempos de enfriamiento del motoro/oo.
Bitácora de vuelo
La aeronave Cessna Grand Caravan, matrícula HP-1403APP, despegó el 2 de julio del 2003 del aeropuerto de Drake.
La intención del piloto era arribar al aeropuerto Juan Santamaría, en Alajuela, pero nunca llegó a ese destino.
A mitad de camino, la planta propulsora ^da fuerza al motor^ perdió potencia. "Según narra la tripulación, efectuaron los procedimientos para tratar de restablecer la potencia sin lograrlo, tomando la decisión (...) de regresar a bahía Ballena, por ser la más cercanao/oo, explica el informe final en relación con el accidente.
Con obstáculos
El pequeño campo de aterrizaje de bahía Ballena, de 600 metros de largo, se convirtió en la única esperanza para los pasajeros.
El campo presentaba obstáculos, como algunas piedras en una gradiente y palmeras. Agregaron que el aterrizaje fue complicado.
Las llantas tocaron la pista, por primera vez, a unos 60 metros de la cabecera. La aeronave volvió a tomar altura para caer a los 86 metros.
El avión llegó hasta el final de la pista y recorrió otros 17 metros antes de desviarse hacia la derecha, como consecuencia de la colisión contra una palmera.
En el informe se concluyó que "la causa probable de este accidente se debió a la pérdida de potencia en vuelo que obligó a la tripulación a realizar un aterrizaje de emergencia, con un recorrido excesivo debido a la corta longitud de la pista en un campo no apto y con presencia de obstáculoso/oo.
La casa fabricante del motor, Pratt & Whitney, Canadá, detectó un desgaste en algunos componentes de la turbina de potencia, así como presencia de partículas de metal en el filtro del aceite.