La Fiscalía pidió ayer que se imponga una pena de prisión de 34 años, 11 meses y 29 días a Wálter Méndez Jiménez y a Roxana Varela Blanco por la muerte de la hija de ambos, Roxana, de siete meses de edad, ocurrida en abril del 2002.
La solicitud fue planteada ayer por el fiscal Edgardo Bonilla, quien expresó: “... y el último día para completar la pena máxima por homicidio calificado (de 35 años) lo utilicen para arrepentirse”.
Precisamente, al concluir ayer a las 4:25 p. m. el debate, Roxana Varela, respondió al fiscal: “Que me den lo justo, que me den lo que me deban dar, pero que el primer día sea para el arrepentimiento, no el último”.
En cambio, Wálter Méndez afirmó: “Me declaro inocente. Ni siquiera cómplice en nada. Nunca agredí a Roxana ni a mi hija”.
Los jueces del Tribunal de Juicio de Goicoechea, donde se realiza el debate, dejaron para hoy a las 10 a. m. la lectura de la sentencia.
Este debate arrancó el 7 de febrero pasado y continuó ayer desde las 9 a. m. En el proceso se juzga a los padres de la niña Roxana Méndez, quien falleció el domingo 7 de abril del 2002 en el Hospital Nacional de Niños, adonde ingresó inconsciente dos días antes.
Según la medicatura forense, la menor murió víctima de una fractura en el cráneo, pero presentaba otras lesiones en la cara, los labios y las costillas, entre otras partes de su cuerpo, las que sufrió en diferentes fechas.
Prueba y descargo
En el período de conclusiones, el fiscal Bonilla dijo que durante el debate se comprobó que ambos acusados son los responsables de la muerte de la bebé.
Agregó que tanto los médicos como varios testigos revelaron cómo se venía presentando el maltrato físico de la menor, que culminó con su muerte.
Bonilla dijo que en este caso no hubo testigos presenciales porque el homicidio se cometió en el ámbito familiar.
Para el fiscal, ambos tenían el dominio del hecho y durante el tiempo que la niña vivió ellos violaron el deber de protección.
Bonilla criticó duramente al Patronato Nacional de la Infancia (PANI) porque, aunque estudió una denuncia por agresión en perjuicio de Roxana, primero envió a esa casa a un efectivo de la Fuerza Pública y luego fue un funcionario de la institución con mucha experiencia, pero quien no manejaba el tema de la agresión.
Rolando Guardiola, defensor de la madre, dijo que en el juicio no se determinó la responsabilidad de esta.
“No se le puede imputar el homicidio calificado porque el crimen fue cometido por otra persona, que le dio el golpe mortal”, advirtió.
Mientras tanto, Hugo Chavarría, defensor de Wálter Méndez, argumentó: “No se probó (durante el desarrollo del debate) la violencia doméstica ni los golpes que le dieron a la niña”.