
Mónica Nágel Berger ha tenido que lidiar con los retrasos en las obras del Juan Santamaría, negociar con los bancos acreedores y convencer al país de que Alterra honrará su compromiso de modernizar la terminal aérea.
Actualmente es una de las pasajeras más frecuentes del aeropuerto Santamaría. Por lo menos una vez al mes viaja a Washington, Estados Unidos, a discutir con los bancos las posibles soluciones al conflicto financiero del contrato de gestión interesada.
En las últimas semanas, también ha liderado las conversaciones con la ministra de Transportes, Karla González, y la presidenta de Aviación Civil, Viviana Martín, para habilitar temporalmente dos salas de abordaje.
Ayer, ataviada con casco y chaleco de seguridad, recorrió las zonas en construcción del aeropuerto y garantizó que estarán abiertas en diciembre, para atender a 242.000 viajeros.
Asumió la dirección ejecutiva de Alterra el 19 de mayo del 2004, con un currículum que incluye el Ministerio de Justicia y un paso fugaz por la presidencia del Instituto Nacional de Seguros.
En aquella época sostuvo que asumía el puesto “convencida de que hay solución para el contrato de gestión interesada, pero que debe ser una solución integral, sostenible y estable”.
Dos años después, no se vislumbra la solución y el aeropuerto sigue a medias.