Amelie Mauresmo
Amelie Mauresmo es una de las tenistas más especiales del circuito profesional de mujeres.
La francesa, entre las más apreciadas por sus rivales, se instaló pronto en la élite, empezó a sumar títulos, pero ninguno del Grand Slam . Demostró coraje y dureza en su vida diaria, como cuando hizo público su lesbianismo, pero en la cancha las piernas le temblaban en los momentos decisivos.
Por eso, el triunfo de ayer en el Abierto de tenis de Australia tiene un significado tan grande. La simpática Amelie ya no es la eterna perdedora.
En la final en Melbourne, Mauresmo ganaba tras 52 minutos por 6-1, 2-0 y 0-30 cuando la belga Justine Henin-Hardenne anunció que tenía dolores de estómago, lo que forzó su retiro.
Esta fue su segunda final en un Grand Slam , después de perder la de Australia en 1999 ante la suiza Martina Hingis.
Mauresmo conquistó el título en Australia sin terminar ninguno de sus dos últimos partidos, porque en semifinales se tuvo que retirar su rival, la también belga Kim Clijsters, por un desgarro en un ligamento al torcerse el tobillo derecho.