
El riesgo de otra explosión en la planta de químicos que estalló el miércoles en Moín, Limón, persiste al quedar en el sitio gran cantidad de sustancias volátiles.
Aunque el fuego se mantuvo activo casi 14 horas, no alcanzó para consumir la totalidad de los solventes almacenados en Químicas Holanda.
“Hay posibilidades de reignición porque no se quemó todo el combustible. Los tanques de grasa no se quemaron”, explicó Héctor Chaves, jefe del Cuerpo de Bomberos.
De acuerdo con la viceministra de Salud, Lidieth Carballo, con ayuda de unos paños especiales intentan sacar los químicos que se derramaron.
Estos permanecen confinados entre los diques que los bomberos edificaron durante la emergencia. El producto se ha mantenido aislado del medio ambiente con ayuda de capas de espuma.
Eso no le permite tener oxígeno, elemento fundamental para que se produzca ignición.
Contaminación. Ayer, las autoridades continuaron con las obras para disminuir el impacto de la contaminación sobre el ecosistema, en especial la naciente de Moín. Ese manto acuífero abastece de agua a 20.000 habitantes.
El ingeniero químico Arturo Navarro, del Ministerio de Salud, confirmó que sobre el agua quedaron restos de solventes.
La principal lucha se centra ahora en desviar el curso del agua hacia una laguna. “Acordamos hacer un dragado para llevar ahí el agua que está contaminada”, agregó la viceministra.
Al quedar fuera de uso ese manto acuífero –que genera unos 100 litros de agua por segundo–, el líquido comenzó a desbordarse y amenaza con llegar hasta la planta.
También se ha barajado la posibilidad de desviar una parte hacia el mar. “El mar tiene capacidad para disolver los químicos.
“El problema es que si sube el nivel de la naciente, el agua se va a mezclar con los químicos que quedaron ahí. La contaminación va a ser mayor”, advirtió Marco Machore, ambientalista de un Comité de Vigilancia de los Recursos Nacionales (Covirena).
La explosión en esa planta cobró la vida de un trabajador y dejó a otros dos delicados.
Cierran plantel. Las acciones de contención coincidieron con la orden del Ministerio de Salud de cerrar la otra planta de Químicas Holanda, en Heredia.
Desde agosto, el Ministerio de Salud les solicitó a los encargados una serie de mejoras en esas instalaciones, no así en las de Moín.
Ante el incumplimiento de las directrices (les giraron una orden sanitaria), las autoridades ordenaron el cierre. “Ellos ofrecieron hacer mejoras, pero en plazos muy amplios. Por eso no aceptamos”, puntualizó la viceministra.
La compañía de momento no ha dado declaraciones a la prensa.