Kimberly Herrera. 29 mayo
La ermita ahora cuenta con iluminación externa para mostrar su belleza. Fotografía cortesía Patrimonio.
La ermita ahora cuenta con iluminación externa para mostrar su belleza. Fotografía cortesía Patrimonio.

Ventas de comidas, rifas, fiestas patronales, donaciones y hasta subastas ganaderas fueron parte de las actividades que organizaron los vecinos de Piedras Negras de Mora para restaurar la ermita patrimonial de Nuestra Señora de los Ángeles, que se encuentra en esa comunidad.

Este es un pequeño templo que fue construido en el primer lustro del siglo XX y que cuenta con declaratoria de Patrimonio Histórico-Arquitectónico desde 2007, junto con la casa cural y el salón comunal.

La pequeña iglesia, que es consagrada a la Negrita, suele ser destino de una visita multitudinaria cada 2 de agosto, cuando una buena cantidad de feligreses acostumbra peregrinar hasta ese templo. Por lo que los vecinos notaron que era necesario un remozamiento por el deterioro que mostraba.

El proyecto se realizó bajo el liderazgo de la Junta Pastoral y el arquitecto independiente Carlos Flores, actual vicealcalde de Mora, en un proceso asesorado por el Centro de Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural (CICPC).

El templo fue declarado Patrimonio Histórico-Arquitectónico en el 2007. Fotografía cortesía Patrimonio.
El templo fue declarado Patrimonio Histórico-Arquitectónico en el 2007. Fotografía cortesía Patrimonio.

“Las personas vieron la iniciativa de la Junta, que era para un objetivo claro y entonces empezaron a aportar. Cada fiesta en Piedras Negras, cada colón que se iba a recoger por donaciones, cabalgatas, comidas, subastas de ganado, todo, con el objetivo de la restauración”, narró Flores, quien fue el arquitecto que estuvo a cargo de las obras.

Se estima que las mejoras costaron ¢13,5 millones.

Proceso

Las obras arrancaron en el 2017 cuando se cambió el techo con el fin de eliminar las goteras que dañaban la estructura. Además, se colocaron nuevas canoas, precintas y se repararon aleros.

También se remozaron puertas y ventanas, se repusieron vidrios quebrados, se pintó la ermita por dentro y por fuera, exceptuando el cielo raso que cuenta con un decorado artístico hecho en 1943. Para las paredes internas de madera eligieron un tono claro de café y para las guarniciones, beige; mientras que la sacristía resalta en color terracota.

La estructura de madera del pequeño templo está forrada externamente por unas antiguas láminas de cinc onduladas y de canal angosto, las cuales debieron ser raspadas para quitar la corrosión. Se quitaron piezas de madera comidas por el comején, láminas de cinc flojas y algunas piezas internas para que todo quedara bien sujetado y alineado.

La ermita de Piedras Negras de Mora empezó su restauración en el 2007. Fotografía cortesía Patrimonio.
La ermita de Piedras Negras de Mora empezó su restauración en el 2007. Fotografía cortesía Patrimonio.

Asimismo, se dotó a la edificación de una instalación eléctrica totalmente nueva que incluyó la iluminación con LED de la ermita para resaltar su belleza.

"La exitosa iniciativa de la comunidad de Piedras Negras de Mora es un ejemplo de que, cuando la gente se identifica con su patrimonio, pueden desarrollar proyectos de restauración exitosos como este”, expresó Diego Meléndez, director del CICPC.

Además de la ermita de Piedras Negras, el cantón de Mora cuenta con otros seis templos de gran valor arquitectónico, las cuales se ubican en Corralar, Balsilla, Picagres, Jaris, El Rodeo y Llano Grande.

La ermita de Piedras Negras de Mora recibe muchos feligreses cada 2 de agosto. Fotografía cortesía Patrimonio.
La ermita de Piedras Negras de Mora recibe muchos feligreses cada 2 de agosto. Fotografía cortesía Patrimonio.

Según información recopilada por Flores, la construcción del edificio se inició cerca del año 1900. Posteriormente, en 1952, se dio la construcción de la casa cural y en 1962 la ermita de Nuestra Señora de los Ángeles se convirtió en parroquia.