Parrita . Las sospechas de lo que podía ocurrir motivó a los hermanos Luis y Roberto Castro a llevar hasta su casa una pequena lancha que tenían atracada en la playa. Lo que jamás pensaron fue que esta embarcacion sería la salvación de varias familias que se encontraban en puntos críticos debido a las fuertes inundaciones.
Según narraron los hermanos, el mismo clima les advirtió de la emergencia que se aproximaba. Por esa razón, trajeron a Parrita la lancha, que todavía ayer movilizaba a personas que se encontraban en lugares alejados. Algunos de los auxiliados por los Castro perdieron todas sus pertenencias.
"Ayudamos a varia gente ayer (miércoles) a salir. El agua en algunas partes alcanzó casi metro noventa de altura, por lo que muchas casas fueron cubiertas casi en su totalidad", manifestó Luis Castro.
En esta misma lancha, recorrimos ayer el sector norte del centro de Parrita. Los carros quedaron atrapados por el agua y los caminos vecinales se convirtieron en canales navegables.
Los altos y demás señales de tránsito que guiaban a los conductores, en esta ocasión, fueron seguidos por las personas que dirigían las embarcaciones que ayer viajaban por el centro de Parrita, localidad afectada por las inundaciones que empezaron la madrugada de anteayer.
Sorpresiva llegada
El pueblo dormía cuando el río Parrita empezó a hacer de las suyas. Poco a poco, los primeros afectados por el agua alertaron al resto sobre la emergencia que venía a paso ligero por las fincas de palma africana.
Uno de los tantos sorprendidos fue Luis Orlando Chavarría, quien ayer recogía agua para sacar el lodo depositado dentro de su casa, en el centro de Parrita.
Chavarría no olvidará con facilidad esa madrugada, pues cuando el agua empezaba a "invadir" su residencia tuvo que tomar a su hijo David, de siete años, y salir en busca de un médico debido a un mal que enfrentaba desde hacía varias horas.
En ese momento, el agua ya había alcanzado cerca de metro y medio en la calle. "Qué no hace uno por un hijo. Empezó a vomitar y estaba con diarrea, como a las 3 de la madrugada. A pesar de que el agua me llegaba casi al pecho tuve que alzarlo para ir donde un doctor", aseveró Chavarría.
Aunque la casa está muy dañada, Chavarría no está entre los ocupantes del albergue, cuyo número asciende a los 1.500, según datos suministrados por la Cruz Roja.
El número de residencias afectadas aún no ha sido determinado; sin embargo, autoridades calculan que un 80 por ciento de la comunidad tiene problemas.
En la cantidad de evacuados no se cuenta a personas refugiadas en casas de familiares o amigos, como es el caso de Carmen González González, quien vive a la orilla del río Parrita.
Esta mujer reside en un área de alto riesgo. Ayer, mientras trataba de limpiar su casa, narró que gracias a su hija se percataron de la cabeza de agua que se aproximaba.
"Cada año, como en octubre, nos pasa lo mismo, por las lluvias. Nos iban a reubicar más adentro, pero sucede el mismo problema, por lo que mejor me quedo aquí", expresó.
Las predicciones de los expertos señalan que el nivel de las aguas será casi el normal para hoy, pues el río tiende a bajar debido a la disminución de lluvia.