
Costa Rica lidera a un grupo de 58 países que aboga por prohibir todo tipo de clonación humana en el mundo, porque considera que ese tipo de manipulación genética es una amenaza a la dignidad de las personas.
El Gobierno oficializó una propuesta para adoptar una convención mundial en esa dirección el pasado 29 de setiembre, en el marco de la 58 Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que se llevó a cabo en Nueva York, Estados Unidos.
La iniciativa propone prohibir los experimentos genéticos para reproducir seres humanos idénticos y cultivar tejidos con fines terapéuticos.
El documento –llamado Proyecto de convención internacional para prohibir la clonación humana en todas sus formas– ha recibido, hasta el momento, el apoyo de 58 naciones, precisó el canciller, Roberto Tovar.
Entre ellas están Estados Unidos, España, Italia, Portugal, gran parte de América Latina y algunos países africanos y asiáticos.
El texto establece que comete un crimen quien de modo deliberado manipule material genético para crear un organismo vivo, en cualquier estado de su desarrollo físico, que sea idéntico a otro existente o que haya existido antes.
También, condena la clonación con fines terapéuticos porque estima que los embriones son formas iniciales de vida humana que se destruyen en esos ensayos.
Señala que participan en el delito todas aquellas personas cómplices de cualquier clonación y pide a los Estados aprobar legislación para castigar a los culpables.
Además, detalla los procesos de extradición que se seguirían contra quienes practiquen la clonación, mecanismos de cooperación internacional y solución a controversias entre naciones.
Antecedentes
La Cancillería envió el proyecto a la ONU después de que Tovar participó en un foro sobre clonación y derechos humanos en el cual intervinieron estudiosos de la materia, realizado en San José, en abril de este año.
El ministro comentó que el entonces nuncio apostólico, Antonio Sozzo, y el consejero familiar, Sixto Porras, lo impulsaron a presentar la iniciativa al mandatario, Abel Pacheco, quien lo autorizó a proponerlo en el foro de la ONU.
La propuesta retomó partes de la Declaración Universal sobre el Genoma Humano y los Derechos Humanos, aprobada en 1997 por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), que califica a la clonación como una práctica contraria a la dignidad humana.
En diciembre del 2001, Francia y Alemania presentaron un texto conjunto a la ONU que pretendía prohibir solo la clonación humana reproductiva. Pero su discusión fue aplazada.
Mientras, España y Estados Unidos pidieron, aunque no lo presentaron, un proyecto para prohibir la clonación reproductiva y terapéutica.
Antes de que Costa Rica formalizara su proyecto, el papa Juan Pablo II envió, en abril del 2003, una nota de apoyo al Gobierno.
Polémica
A pesar de que el plan tico ha sido respaldado por 58 países, existe otro grupo de unas 20 naciones, liderado por Bélgica, que se opone a prohibir la clonación humana con fines terapéuticos.
Aquí, Delia Rivas, una científica que practicaba la fertilización in vitro e investigadora del tema, no apoya la reproducción de seres humanos idénticos, pero está a favor de la clonación terapéutica.
Los expertos que defienden esta tesis sostienen que la clonación terapéutica puede ser una alternativa para el tratamiento de enfermedades como el infarto de miocardio y problemas vinculados al hígado. Esto, debido a que el cultivo de material genético produciría células sanas para sustituir a las dañadas.
No obstante, Alejandro Leal, biólogo genetista del Instituto de Investigaciones en Salud de la Universidad de Costa Rica (UCR), se opone a ese uso de la técnica.
Consultado, alegó que para la reparación de tejidos se extraen células de embriones humanos que durante los experimentos son destruidos. Como alternativa, explicó que los cultivos de tejidos se pueden llevar a cabo con células tomadas de médula ósea o de cordón umbilical.
En su criterio, un embrión implica necesariamente la existencia de un ser humano que emprende un proceso vital.
Rivas dijo recientemente a la agencia de noticias IPS que un embrión no puede ser considerado persona, pues incluso dentro del vientre tiene la posibilidad de no desarrollarse o de ser abortado naturalmente.