Desde niña, Flor María Solís siempre pidió el mismo regalo para Navidad: conocer a su padre.
Y su deseo se hizo realidad ayer, al reunirse con Francisco Solís, aquel hombre que la había abandonado 42 años atrás, cuando ella tenía seis meses.
Frente a frente, con lágrimas en los ojos y envueltos por la emoción, padre e hija se encontraron por primera vez.
En un breve instante, el silencio se apoderó de ellos y sin saber qué decir, se unieron en un abrazo que habían ansiado tiempo atrás.
Después de esto, el padre solo pudo pedir perdón. "Siento tanto el haberte abandonado. En mi vida he cometido graves errores, pero este fue el peor".
Al escucharlo, Flor María lo abrazó y con una voz entrecortada le dijo que le tenía una sorpresa. "Papá, aquí también están mis dos hijas y mi nieta, ellas quieren conocer a su abuelito", ahora de 68 años.
Don Francisco, quien vive en Guadalupe, las besó a todas y luego quiso explicar por qué había abandonado a su familia. "Yo era muy joven, no sabía lo que hacía y me arrepiento".
Además, el padre aprovechó para recordar los únicos momentos que había vivido junto a su primogénita.
"El día en que yo me fui, te puse una cadenita de oro para que me recordaras por siempre, porque eras lo más importante para mí", señaló Solís mientras bajaba su mirada.
Sin embargo, Flor María, quien vive en el distrito de San Mateo, Alajuela, dice no recordar ese regalo que su padre le dio minutos antes de abandonarla.
Aún así, esta ama de casa no siente rencor, por lo que tratará de retomar la relación ya que la figura de su padre tiene un valor significativo para ella.
"Luego que papá nos dejó, mi mamá murió y aunque yo tuve una familia de crianza, él es muy importante para mí", expresó entre lágrimas.
Un encuentro sorpresa
Esta unión familiar se dio ayer en Casa Presidencial, gracias a la intervención de Vicente Arce, delegado presidencial, quien dos años atrás había reunido a una familia tica que tenía 25 años de estar separada.
Al conocer esta historia, Flor María Solís se comunicó con él y durante una semana, Arce se dio a la tarea de rastrear al padre a través del directorio telefónico del 113.
Cuando se localizó al padre, se le dijo que había sido seleccionado para un homenaje de adultos mayores y que debía acudir ayer para que se le diera un bono.
Sin embargo, cuando el hombre llegó a la cita, en lugar de una ayuda económica lo que encontró fue a su hija esperándolo con los brazos abiertos.
En estos momentos, la familia está haciendo planes para el futuro, pues piensan mantenerse en contacto.