
Turrialba. En el camino lastreado, con cuestas y curvas por las que se llega a Mollejones, llaman la atención las mantas y los carteles que dicen: “No a la represa Pacuare”.
Una de las responsables de colocar esos rótulos es Berta García, quien se opone a la construcción de una planta hidroeléctrica en el río Pacuare.
Esa obra operaría a partir del 2012 según el Plan de Expansión de Generación Eléctrica del ICE, y se convertiría en la segunda en importancia del país.
Berta García dice que en Mollejones viven unas 240 personas y que casi todos están en contra. Los que no, “sueñan” con recibir a cambio un buen camino, así como un Ebais y una escuela mejor acondicionados, añadió.
“El río es de los pueblos por donde pasa, y ahora el ICE quiere adueñarse de él y no nos dice nada”, sostiene García.
Hasta el momento, en las comunidades vecinas al río y en el resto del cantón, solo los opositores al proyecto se han hecho sentir, algunos de manera violenta.
El 6 de agosto dispararon contra un vigilante y quemaron maquinaria que el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) había alquilado para realizar los estudios exploratorios del proyecto en la zona de Tres Equis. Luego amenazaron al contratista.
Antes, habían desinflado llantas de los carros del ICE, amenazado verbalmente a los trabajadores y dejado el andarivel en medio río y con las tuercas flojas, según relataron empleados afectados.
La situación obligó al ICE a suspender temporalmente las labores ahí.
Ningún grupo se ha hecho responsable por esos actos. Las autoridades judiciales de Siquirres (Limón), encargadas de la investigación, tampoco han individualizado sospechosos.
Exploraciones
Aunque se habla del proyecto Pacuare desde hace muchos años, solamente en julio último comenzaron las exploraciones para arrancar con la obra.
En ese mes, las organizaciones opuestas comenzaron a llegar a los pueblos vecinos del río, como son, además de Mollejones (donde vive Berta García), San Pablo, San Joaquín, Pacayitas, El Progreso, Tres Equis y la comunidad indígena de Bajo Pacuar.
“Queremos integrar a todos los grupos opuestos para formar un bloque y realizar estrategias para que nos escuchen. Por ejemplo, tenemos 500 camisetas alusivas y elaboramos listas”, dijo Luis Fernando Allen, de la Fundación Salvemos al Río Pacuare.
Representantes del ICE también han hecho acercamientos, incluso a empresarios turísticos que operan en aquel río, como confirmó Rafael Gallo, de Ríos Tropicales. Ellos también están en desacuerdo con la construcción de la represa.
Mala experiencia
El alcalde Marvin Orocú considera realizar en Turrialba una consulta popular en torno al proyecto.
“Hay gran cantidad de reservas y dudas. Es un asunto que tiene que ver con la dignidad de esta comunidad y con la protección de los recursos naturales”, afirmó.
Orocú reconoce que, en gran parte, el temor que tienen es por “el mal antecedente” del proyecto Angostura, que está en funcionamiento desde el 2000.
Esa planta utiliza las aguas del río Reventazón y es, a la fecha, la de mayor capacidad productiva del país (177 megavatios de energía eléctrica).
Durante su construcción, el ICE supuestamente se comprometió a generar empleos para los turrialbeños, así como a contrarrestar los efectos en el turismo, causados al inhabilitar parte del río para la práctica del rafting (navegación rápida) y el piraguaje ( navegación en kayac ).
“El ICE dijo que generaría unos 1.800 empleos, pero nunca dijo que eran temporales. Ahora, los que trabajan aquí son como 40”, se quejó Eugenio Guido, de la Federación Costarricense para la Defensa de la Naturaleza (FECON).
Ronald Bottger, de la Cámara de Turismo Turrialbeña, suma a estos reclamos la promesa de un lago para deportes acuáticos que ahora es de uso privado.
“Nada se hizo para el desarrollo de la comunidad”, aseveró.
Desde el lunes 23 de agosto se solicitó una entrevista al subgerente de electricidad del ICE, Carlos Manuel Obregón, para conocer las especificaciones del Proyecto Pacuare, pero no obtuvimos respuesta.