Tras su llegada a Suecia, Tony Olsson, el supuesto asaltante y asesino de dos policías que fue detenido aquí y extraditado a su país, no ha dejado de negar los cargos que las autoridades de esa nación le imputan desde el 28 de mayo anterior, cuando una banda delictiva actuó en un banco de la ciudad de Kisa.
Según confirmó a La Nación Héctor Barajas, periodista del diario Östgöta Correspondenten, Olsson no acepta haber participado en el atraco bancario y, mucho menos, en el crimen de los dos oficiales que murieron en la persecución de los malhechores.
Por ese motivo, ni él ni sus otros dos compañeros, también señalados como supuestos responsables, han querido colaborar con las autoridades que llevan la investigación.
Barajas agregó que este caso será muy interesante desde el punto de vista jurídico, ya que la Fiscalía tiene que reunir una buena cantidad de pruebas para poder demostrar cuál de los tres fue el que disparó, si en realidad lo hicieron.
El sueco fue ubicado en nuestro país el mismo día que arribó, el domingo 30 de mayo, procedente de Alemania. Los informes que llegaron desde Suecia le permitieron a la Policía Internacional (Interpol) ubicarlo, primero, en un hotel capitalino y después en una casa que alquiló en Alajuela.
Seis días después, el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) allanó la vivienda y procedió con la detención. Allí, encontraron cerca de ¢12.000.000 (en colones y moneda extranjera) que fueron decomisados.
Tras su detención, Tony Olsson alegó a este diario ser inocente y que temía regresar a su país, pues allá intentarían matarlo como hicieron con su amigo Jackie Arklöv, a quien supuestamente le dispararon en la espalda cuando se entregó.
Inclusive, por este hecho la Fiscalía también abrió otra investigación paralela a la del asalto y los homicidios, pues parece que los oficiales que participaron en esa detención abusaron de su poder.
El periodista del Östgöta Correspondenten señaló que, aparentemente, la actuación de los policías no fue correcta, según trascendió en medios policiacos allá, debido a que no era necesario dispararle a Arklöv cuando accedió a entregarse. Esto ocurrió en Estocolmo.
Este caso continuará en Suecia hasta que se determine si los tres capturados son o no los responsables del asalto y homicidios.